Tomates púrpura.

Acabo de leer la noticia y no salgo de mi asombro. El centro John Innes de la localidad inglesa de Norwich ha hecho pública la primera cosecha viable de una variedad de tomate modificada genéticamente, es decir transgénico, con unas propiedades especialmente llamativas.

tomate-purpura

Destaca a primera vista su color, el rojo se deja llevar por un acusado tono purpura, propio de arándanos y zarzamoras. Y ese color, lo adquieren al modificar su perfil genético incorporando genes de la planta conocida como “boca de dragón”, que en su composición contiene una sustancia pigmentaria llamada antocianina, presente también, de ahí su color, en arándanos y zarzamoras, lo que convierte a los tomates en productos que nada tienen que ver con los tomates, por mucho que compartan la mayor parte de sus características genéticas.
Dicen los científicos ingleses que las modificaciones genéticas presentes en los tomates purpura le otorgan beneficios importantes para la alimentación humana y por ende para la salud. Afirman que mejoran el valor nutricional de la ingesta, y aportan un número importante de antioxidantes y anticancerígenos y sin embargo su sabor no varía respecto a un tomate rojo normal y corriente. Además, los tomates purpura aguantan hasta 48 días después de ser recolectados lo que permite, siempre según los científicos, ser recolectado en madurez por lo que siempre tendría más sabor que un producto recolectado antes para poder ser comercializado correctamente.
La profesora Cathie Martin, que ha ejercido como portavoz de la institución, se quejaba con cierta amargura de que la Unión Europea no permite el cultivo de transgénicos ni siquiera, como es el caso, de estos productos experimentales, por lo que han tenido que desplazarse a Canadá para poder cultivar sus tomates moraditos…
El tomate en cuestión es bonito, lo que no me parece tan bonito es que, para racionalizar la alimentación haya que jugar con fuego y, por mucho que quieran contarme que los transgénicos no son peligrosos para el equilibrio natural, personalmente tengo ciertas dudas que me inclinan a pensar en lo contrario, porque tengo serias dudas de que los motivos de la investigación que tiñe los tomates y sobre todo, incrementa presuntamente su valor nutricional, tenga que ver con el altruismo y el amor por la raza humana y la Naturaleza.
Me gustaría pensar que en vez de invertir para lograr tomates purpura… o a lunares amarillos y morados, se estudiara la forma de cultivar sin arrebatarle al fruto los minerales necesarios para la alimentación humana, que desaparecen en muchos casos, conjuntamente con sabores y texturas por mor de una explotación intensiva de las plantaciones mediante invernaderos y otras técnicas industriales, o se estudiara la forma de distribución para permitir una maduración más completa de los tomates de toda la vida. Los que peinamos canas y que aún tenemos en el recuerdo el sabor de los tomates que nuestros abuelos cultivaban en el pueblo, agradeceríamos que la ciencia simplemente dejara de jugar a ser Dios y se centrara en resolver problemas más acuciantes, no solo para la conservación de la Naturaleza sino para acabar de una vez con el hambre y la pobreza de la alimentación industrial, salvo, claro está que su objetivo sea simplemente mejorar la cuenta de resultados de ciertas corporaciones transnacionales y sus escasos propietarios, pero si es así, que lo digan, que se quiten la careta, y si no, que se dejen de tirar el dinero en bobadas.

Otra vez la Navidad (Núm. 14)

Ya ha pasado más de un año desde que decidimos afrontar esta aventura, animados tal vez porque esta maldita crisis nos dejaba más tiempo libre y consideramos una inversión entregarlo al proyecto, una inversión en muchos aspectos. El primero y más contundente, mostrar nuestro amor por la Naturaleza, por un planeta de gran belleza y generosidad, usurpado por un pequeño núcleo, casi familiar, de malnacidos que se creen sus propietarios, lo usan exclusivamente en su beneficio y están dispuestos a destruirlo si no obtienen más y más riquezas. El segundo aspecto era saber si en esta situación provocada por ese núcleo duro, iniciar un proyecto sin acudir a los conceptos aceptados de competitividad extrema, de lucha por las escasas migajas que las élites dejan para que el pueblo llano se pegue por ellas y olvide quien de verdad es su enemigo, generando un acto de amor por el planeta que nos acoge, al que pertenecemos, pudiera servir para iniciar una forma de vida basada en conceptos positivos, en amor por algo grande, de solidaridad entre iguales que somos todos los seres vivos que lo habitamos, tornando la competitividad en cooperación. Con la generosidad por bandera, regalando el trabajo, el sentimiento, buscando lo de hermoso que nos rodea, a pesar de las limitaciones de movimiento que la situación económica nos impone y ofreciéndolo sin esperar nada a cambio. El resultado de este año de trabajo ha sido curioso, no puedo decir que descorazonador, pero sí que nos ha puesto delante de la realidad. Para que el mundo cambie, para que el ser humano alcance una nueva etapa más feliz, más solidaria, más natural, han de pasar grandes periodos de tiempo o grandes cosas de esas que cambian una sociedad en un instante, pero esas dos premisas pueden tornarse en conducir a la humanidad en el sentido contrario sin darnos cuenta, como creo que está ocurriendo. Como en el experimento de la rana, nos están cocinando a fuego lento, pero no somos ranas, tenemos la potestad de reconducir nuestras creencias, pienso que el primer paso para que el mundo cambie es cambiar nosotros mismos. Por experiencia afirmo que es la decisión que mayor dolor ha causado en mí, no es fácil meterse dentro del alma, darle la vuelta y enseñarla, al final, la gran cantidad de carroñeros por metro cuadrado que viven a nuestro alrededor clavan sus garras y arrancan girones de alma y lo peor es que no sienten el mal que hacen. Pero no queda otra, no hay nada de heroico en ser uno mismo, simplemente es un acto de amor propio que nadie debería dejar de hacer y más en estos tiempos.

Y llega la Navidad. Unas culturas la llaman tiempo de bendiciones en las que la tradición Cristiana celebra el nacimiento de Jesús a pesar de las milenarias controversias sobre la fecha real del nacimiento del Nazareno. La realidad, al menos desde mi corto entender, es que se produce una fusión de las festividades romanas y cristianas, en una fecha destacada y de gran contenido esotérico, el solsticio de invierno, momento en el que el Sol comienza a vencer a la oscuridad aumentando progresivamente su presencia en los cielos, es, en esencia, la celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad como debiera haber ocurrido con el nacimiento de ese mensajero trascendental que fue Jesús, sin que hasta hoy su mensaje haya servido para que el amor, la solidaridad y la generosidad sean la esencia del planeta, más bien todo lo contrario.
Tengo la sensación de que se nos obliga a ser buenos y generosos en Navidad como válvula de escape a los sentimientos enquistados en lo más profundo del alma humana, precisamente a esos sentimientos que, si se produjeran de forma extensa y natural, el control de las masas que permite utilizarlas por mor de los beneficios, se tambalearía.

La Naturaleza y por extensión, la naturaleza humana necesitan de esas sensaciones positivas de las que, sin duda alguna, se alimenta lo mejor del alma, tal vez sean los sentimientos contrarios los que alimenten a los que se benefician de su ausencia. Aunque circula esa teoría por los foros de misterio, no parece carente de lógica.

En mi opinión, los sentimientos que se vuelcan en la Navidad son un derecho del ser humano, un derecho y una necesidad ya que provocan cambios físicos tangibles sin la ingesta de fármacos y tóxicos, es algo mágico. No es necesario esperar a la Navidad, en la mano de cada uno está hacer habitual lo puntual, para mal lo sabemos, lo vemos a diario, pero para bien, también es posible, solo hay que desearlo, que hacerlo aun a sabiendas de que sufriremos por los ataques de los sentimientos contrarios, del egoísmo, la soberbia y la ira que consideran siempre como debilidad a sus opuestos, pero es la forma de cambiar el mundo, no en vano, un viaje se empieza, no como se suele decir, por el primer paso, se empieza con la firme voluntad de darlo y la valentía de hacerlo sin mirar atrás.

Cuando una foto es más que una foto (Núm. 13)

cibernaturaleza13-2

Hace unos días, durante uno de nuestros paseos por la Naturaleza, Rosa descubrió gracias al teleobjetivo de su Nikon P510 la presencia, a bastante distancia, de una familia de cabra montés, o capra hispánica, como se prefiera. Son animales esquivos que disfrutaban de las, aún tiernas hojas de las chaparras que crecen entre los resquicios que deja la profusión de piedra granítica en las inmediaciones del Yelmo de la Pedriza. Descubrirlas fue todo un acontecimiento, tratar de fotografiarlas y aún mejor, de grabarlas en vídeo a esa distancia, todo un reto, difícil, no bien logrado como nos gustaría, pero especialmente gratificante. Vivir la Naturaleza con el respeto que merece es de las pocas cosas que aún no están grabadas por ninguna tasa, por ningún impuesto aunque me temo que si ese placer, que debiera formar parte del ser humano por el hecho de nacer, se generaliza por lo barato y apasionante que puede llegar a ser, se plantearán una tasa para adentrarse en los llamados Parques Nacionales.

El rato que estuvimos a la caza de tan esquivo animal fue emocionante, acabábamos de cobrarnos una pieza, la fotografía y los escasos segundos de vídeo. Los animales a esa distancia no repararon demasiado en nosotros, acostumbrados como están a la presencia de visitantes. Sin embargo, sin salirnos de las veredas marcadas, pudimos disfrutar de ver comer a tan viejo compatriota, en su medio natural.

Algunos equipararán nuestros actos en ese momento con una especie de safari fotográfico, una especie de caza incruenta y sin embargo, el sentimiento fue otro muy distinto. Gracias a la tecnología, respirando el mismo viento, pudimos compartir un momento de la vida de animales salvajes que tienen su ecosistema a poco más de 50 kilómetros de la Puerta del Sol y, además, no en un zoo. Durante esos escasos 5 minutos nos sentimos parte integrante del entorno, de la Naturaleza, del ecosistema en su expresión más purista, fuimos vecinos de animales salvajes, convivimos sin molestarnos en absoluto y gracias a la utilización correcta de la tecnología, pudimos sentirnos parte de esa familia de cabras monteses.

A veces vamos al campo a pasear, a charlar con otra persona, a hacer ejercicio, a hacer fotos y captar imágenes del entorno y no reparamos que no entramos en un ecosistema ajeno, volvemos a lo que nos es familiar en lo más profundo de nuestros genes. Volvemos a sumergirnos en el espíritu amniótico creador de la Terra, de la Pachamama como la conocen los indígenas de nuestra amada Hispanoamérica, de Gaia, en definitiva, de lo más cercano que conocemos del principio creador del universo, el principio femenino, la Madre Naturaleza y nos sorprende acercarnos a aquello que alguna vez fue infinitamente más familiar que el asfalto, el cemento, que conforma una de las cárceles más sibilinas e intangibles del Universo.

Esa fotografía nos enseñó que casi siempre estamos errando en enfoque de las cosas, enfocamos allí donde nos han dicho que hemos de hacerlo, no donde lo más profundo de nuestro ser nos invita a hacerlo, donde nos sentimos parte de un todo universal, donde la Ley que impera no se dicta en foros corruptos, porque es simplemente la Ley que llevamos todos grabados en nuestro espíritu, la Ley Natural.

Ley del Sector eléctrico en España ¿Estamos tontos? (Núm. 12)

Quería hablar en esta ocasión de una de las mayores barbaridades que un legislador puede poner en marcha y esta es la nueva ley (con minúscula, por razones obvias) que regula el sector eléctrico. No voy a entrar en temas de mayor calado, que no de mayor estupidez, como el del déficit tarifario, ni soy economista ni lo deseo, pero entre unos y otros están despojando a los ciudadanos de algo que les pertenece, el derecho a vivir con las mínimas necesidades cubiertas. Un buen amigo me comentaba hace unos días que envidiaba a los pájaros, en definitiva a la flora y la fauna autóctona, viven sin tener que pedir permiso a nadie y no tienen que pagar por hacerlo, en el fondo, me contaba, un gorrión tiene más libertad que un ser humano, “fíjate bien, la esclavitud no ha sido abolida, trabajamos para unos pocos que se hacen imprescindibles a nuestros ojos y no nos damos cuenta” estas fueron sus palabras y he meditado sobre ello, tiene razón, toda la razón, pero se ha quedado corto, no contaba con la ambición y la avaricia de los que obtienen el beneficio.

Hubo un tiempo en el que el sector eléctrico era de propiedad estatal en España, pero eso se acabó para que “España fuera bien” a corto plazo, ya se sabe que las elecciones son cada 4 años y una maldita acera a veces trae votos aunque no sirva para nada y cueste varias veces lo que vale. El sector energético, en su mayor parte, pasó a manos privadas, cuando no ajenas a los intereses de los ciudadanos. El precio de la energía, vital para los habitantes de cualquier país, pasó entonces a tener un objetivo ajeno a la política, al interés de la mayoría, ahora el único interés es el de la junta de accionistas, controlada en muchos casos por los mismos que controlan los bancos o las empresas de distribución de alimentos… pero ese tema lo esbozo para que el lector curioso investigue, me quiero centrar en la Ley aun no aprobada por las Cortes a las que el Gobierno ya la ha remitido, haciendo caso omiso de todas las abundantes y justificadas críticas recibidas, en especial las referidas al concepto eufemístico de “peaje de respaldo”, un impuesto creado para defender el negocio de las empresas eléctricas a las que, presuntamente, se le debe el déficit tarifario, esas empresas que en su momento, fueron estatales, es decir, de todos los ciudadanos y a las que ahora debemos dinero.

El peaje de respaldo es un impuesto que literalmente desincentiva la instalación de sistemas fotovoltaicos destinados al autoconsumo y me remito a dos comparaciones afortunadas, una de un columnista norteamericano que titulaba una columna de opinión con la frase “España pone un impuesto al Sol”, puede parecer ridículo y lo es, pero es cierto como cierto es aquel otro de que solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, creo que fue de Albert Einstein. La otra comparación fue de un experto en renovables: “El peaje de respaldo es como si alguien tiene un huerto en su casa, planta tomates y para poder comerlos tiene que pagar más de lo que le costarían en el supermercado”… ¿Estamos tontos?

¿No quedamos en que generando energía para el autoconsumo reducimos la dependencia energética y la polución, no es fantástico aprovechar de forma eficiente los regalos de la Naturaleza para hacer más sencilla nuestra vida? ¿No?… Pues la respuesta es un condicional, si pero. Si pero siempre y cuando no se perjudique a empresas que necesitan beneficios a toda costa y pese a quien pese, no si nos hace más libres, no si podemos empezar a sacudirnos esa esclavitud que crece como la temperatura que coció a la rana lentamente. La ecología es solo una disculpa para poner tasas e impuestos, es una vía que se abandona en el momento en el que, como dice el Papa Francisco, el Dios dinero exige su mordida y sus altos sacerdotes cumplen sin rechistar. Dicen regular las instalaciones de autoconsumo de energía para potenciarlas, y pretenden que cualquier persona inteligente lo crea. No señor ministro Soria, usted no ha creado una ley para beneficio de los ciudadanos, usted, por razones que no cuenta, protege el beneficio de los lobbys energéticos en contra de la ciudadanía.

Ya suenan gritos que apuntan a la insumisión y para acallarlos, la ley obliga a dar de alta en un registro las instalaciones de auto consumo, en caso de no hacerlo, la sanción es el corte de suministro de la red eléctrica y multas de hasta 30 millones de euros… ¿De verdad les importa la ecología? ¿De verdad les importamos los ciudadanos? Obras son amores y las razones… pura propaganda.

Puntos… ¿Limpios? (Núm. 11)

Odio las obras en casa, aunque sea simplemente quitar un par de armarios empotrados hechos de placas de cartón-yeso, pero como en casa no vivo solo, oponerme a la obra es un acto de egoísmo que no me permito, aunque sepa que me va a tocar desempolvar la herramienta para terminarla, no me gusta el bricolaje, pero me gusta menos pagar lo que no tengo por un trabajo mal hecho. Al final y a regañadientes, me pongo manos a la obra y el resultado suele ser bueno, pulverulento pero bueno. Pero no es de eso de lo que quiero hablar, es de una experiencia que casi me hace perder los nervios… en un punto limpio.

No me considero ni mejor ni peor que nadie, pienso que cada individuo es único en el Universo y juzgarle o juzgarse a sí mismo no es el cometido de una vida, pero soy de los que hacen kilómetros para depositar residuos en el punto limpio más cercano.
La desgraciada codicia de los causantes de la crisis, esos que todos conocemos ayudados por sus empleados, los que se dedican a crear leyes para facilitar sus codiciosos y nauseabundos manejos, ha llevado los ingresos de mi familia a cifras muy críticas y por fortuna, gracias a los recortes realizados en el gasto familiar, llegamos, por los pelos pero llegamos, a final de mes sin hacer de la escasez virtud. Uno de esos recortes es la movilidad, un coche pequeño en vez de otro familiar, pero tan pequeño que llevar trozos de placas de cartón yeso se convierte en una serie de viajes al consabido punto limpio. Uno de estos domingos realice tres “excursiones” para llevar esos residuos para su correcto tratamiento, el caso es que en el primer viaje me indica el empleado que tire el contenido, escaso a fe mía, del pequeño coche utilitario, en el contenedor de poda… porque el de escombro está bastante lleno. Sorprendente el criterio de reciclaje, pero tal vez desconozca más de lo que creo saber o de lo que en la propaganda política me cuentan con las campañas sobre el reciclaje ciudadano.

En el segundo viaje, el responsable, un ciudadano con un acento que se me hace poco comprensible, desde cierta distancia dice algo, pero está a su lado otro compañero de trabajo, ni me imaginaba que me estaba llamando la atención y mucho menos por la razón que el tercer viaje me enseñó. Cuando realizo la tercera excursión al punto limpio, de muy malas formas me indica que no estoy autorizado a dejar nada más, que he completado e incluso sobrepasado mi cuota de deshechos… ALUCINANTE. Primero por el criterio de depósito de los residuos… ¿Se recicla convenientemente o solo cuando los contenedores están vacíos? Me indica que su empresa le prohíbe que un coche realice más de un viaje o deposite más de 50 kilos, aún más alucinante, porque de lo contrario, estoy quitando trabajo a la empresa que alquila contenedores, a los transportistas y a los explotadores de los vertederos… Es decir, según el empleado en cuestión, se puede llevar residuos al punto limpio siempre y cuando no se perjudique a la empresa explotadora y sus satélites, en cuyo caso, ya sabéis, a pasar por taquilla sí o sí. Los argumentos posteriores a mi reacción de cabreo, de la que no me siento orgulloso aunque no falté en ningún momento al empleado, aunque en mi opinión no estaba exento de crítica, fueron que en otros puntos limpios se llegaba a pesar los coches… y si sobrepasaban los 50 kilos se les cobraba la diferencia… La verdad es que si eso es cierto, es ya de nota el sistema mafioso de recaudar, de sacarle el dinero al ciudadano utilizando la ecología como disculpa. Pocas cosas me parecen tan indecentes como el hecho de encontrarme escombros junto a un camino en mis paseos campestres, pero empiezo a entender que tanta culpa como el descerebrado que lo hace, la tienen las empresas que se apropian de las instalaciones de punto limpio para su beneficio y exclusivamente para ello, a esas empresas, el medio ambiente les importa bien poco, solo es prioritario el beneficio y si para obtenerlo hay que llenar el reglamento de limitaciones y tratar de que se lleve la menor cantidad de residuos, mejor. Los municipios tienen otros fines, unos propagandísticos, “Que buenos son los políticos que ponen puntos limpios para mejorar el medio ambiente”, a continuación le ceden la instalación a una empresa que lo utiliza para ganar dinero, ellos han quedado muy bien y la empresa gana dinero. Pero si un chapuzas quiere tirar una saca de escombro, se le cobra una tasa por parte del ayuntamiento y otra la empresa del punto limpio, con lo cual, si así se actúa, un descerebrado que le importa más unos pocos euros que el medio ambiente, se va a un camino y… ya conocemos el resultado, y si eres un ciudadano responsable y comprometido con el medio ambiente, pero tienes un coche pequeño porque no puedes permitirte otra cosa, has de realizar un calendario de viajes al punto limpio, y aun así, el punto limpio puede denunciar al ciudadano por no pasar por taquilla, por no contratar a una empresa subsidiaria para los contenedores aunque no lleves más que sesenta kilos de cartón yeso.

Cuando la ecología se convierte en un negocio, en una disculpa, en pura propaganda pierde todo su sentido. Cuando se culpabiliza al ciudadano por no utilizar el contenedor de basura amarillo para los envases, por el simple hecho de que exige más trabajo para las empresas de reciclado que no siempre reciclan convenientemente, cuando además se le cobra tasa de basuras y tasa de reciclado por un cambio de aceite al coche, por sustituir un neumático, por comprar un frigorífico o una lavadora y ese dinero al final se queda en las cuentas de… y el frigorífico con su carga de CFC se achatarra comprimiendolo o se tira al contenedor del punto limpio que lo aplasta con un rodillo, dejando salir el gas sin control al medio ambiente… cuando se reduce el número de contenedores de basura para reducir los costos de recogida y se obliga a personas mayores a hacer largos paseos para depositar sus desperdicios a veces a más de trescientos metros de casa…
Dios en manos de quien estamos, que impotencia y que frustración, que vergüenza.

¿Inteligencia?… Como el sentido común (Núm. 10)

Hace unos días, en uno de los paseos que hacemos por el campo en busca de lugares mágicos y árboles extraordinarios, alguien se nos acercó al ver que hacíamos fotografías de plantas y flores que llamaban nuestra atención en el camino hacia un castaño bicentenario catalogado por la Comunidad de Madrid.

El amor por la Naturaleza y los animales suele ser un vínculo que se nota, es una vibración fácilmente detectable. Aunque nuestro destino era el anciano castaño y el paseante no lo sabía, amablemente, con esa generosidad que nace espontáneamente de la buena gente, nos ofreció indicaciones con gran amabilidad para llegar a lo que él, como nosotros, consideraba un privilegio, rendir visita a tan anciano ser vivo. Charlando de plantas y animales, nos comentó que una tradición de la zona era la de que el ganado de un pueblo cercano de la provincia de Avila y el de este pueblo de Madrid, utilizaran de forma equilibrada y conjunta los pastos de uno y otro pueblo, logrando así dos ventajas, una, la alimentación sostenible del ganado y otra, la limpieza y abono del monte de forma natural, un sistema ancestral, que fluye con la Naturaleza y es sostenible, pero de unos años a esta parte, la tradición se ha roto, ¿por qué?, porque las normas convierten al movimiento de esos animales en una labor de titanes. Paseos por los muchos e innecesarios centros administrativos, previo pago de tasas, informes, certificaciones veterinarias… y por duplicado, porque aunque la distancia entre ambos pueblos no llega a los 20 kilómetros, ambos pertenecen a comunidades autónomas diferentes y eso amigos es un problema de peso, es casi como si se estuviera en dos países diferentes y ambos con ganas de fastidiarse mutuamente. ¿Las tradiciones? ¿Las ventajas? ¿El interés del ciudadano?, irrelevantes, lo importante es la normativa, la burocracia, el interés de los Lobbys. La estupidez alcanza rango de Ley solo por el hecho de que algún mentecato la redacta y la publica en el Boletín Oficial correspondiente. Así, en toda la Comunidad de Madrid, no se puede soltar a un perro por el campo, la multa puede ser terrible, no se puede circular por un camino de tierra bajo pena de multa desproporcionada, excepto para los brazos armados de los poderes del Estado que pueden circular con sus todo terreno a discreción. Se limita el acceso a zonas, presuntamente protegidas, al ganado y al ganadero en muchos casos, pero no se limpia el monte, no hay dinero y se está recortando en los medios de vigilancia y extinción, y si se oye dar explicaciones al consejero de turno, siempre hay razones que luego la realidad se encarga de rebatir. Al ciudadano, al ganadero, al amante de la Naturaleza solo le queda la impotencia y pocas frases como aquella de los Borg de la serie de ciencia ficción Star Trek, que eran seres sin alma, depredadores y asimiladores de todo cuanto encontraban a su paso, define mejor lo que el ciudadano siente…“Toda resistencia es inutil”, la burocracia y el poder, depredadores como los Borg, con escaso amor por la historia que no haya sido vulnerada en su favor, corta inteligencia y ningún sentido común, se han convertido en la barrera insalvable para que el individuo ponga en valor las tradiciones que durante siglos se han manifestado útiles y llenas de lógica, y a pesar de vender libertad y democracia, muestran una oposición seria a que el ciudadano ejerza su derecho de decidir con libertad. Un buen amigo me asegura que la pobreza espiritual y la indigencia moral hacen estas cosas para evitar perder privilegios, pero esa es su opinión, la mía no es tan simple y excede de este corto espacio que tengo para opinar, pero no quiero pensar en lo que puede ocurrir este verano después de un invierno y una primavera húmedos, en que el campo está secándose, convirtiendo la exuberante primavera en gigantescas praderas de material combustible y cualquier accidente o imprudencia se puede convertir en una tragedia ecológica y humana de dimensiones incalculables.

¿Recuerdan el dicho de que el sentido común es el menos común de los sentidos?, pues eso pasa también con la inteligencia. Y termino con una cita del que para mí es, tal vez, uno de los personajes guía para estos tiempos difíciles, Gandhi. “Casi todo lo que realice será insignificante, pero es importante que lo haga”. El cambio de paradigma necesario no es social, no es grupal, no es violento, no es otra cosa que individual, porque cada uno se relaciona con la Naturaleza, con el planeta… en soledad, como un individuo que es parte de ella y así la comunicación se establece rompiendo los sellos que la sociedad y sus secuestradores vacuos imponen tratando de alejar al individuo de su verdadera esencia. Mi amigo piensa que las razones de la estupidez son simples y básicas, yo no lo tengo tan claro.

La comunicación y la energía de las plantas (Núm. 9)

Hace unos días vi un videoprograma en Youtube que me inspiró este comentario editorial, aunque la temática ciertamente la tengo bien asumida, la forma en la que JL de Mundo desconocido exponía una experiencia del enorme biólogo Olaf Kruse, alguna de cuyas conclusiones han tenido eco en la revista Nature, algo así como la bendición papal de la ciencia, como digo, la exposición de JL era inspiradora en muchos aspectos aunque por el momento me quedo con el mundo vegetal, no sería mala cosa meditar sobre la existencia de las mismas energías en la totalidad del espectro vivo del Universo, pero como digo, dejo eso para que cada uno medite al respecto.

La experiencia de Kruse se basaba en la evolución de la siembra de una semilla de chile, observada primero en solitario, posteriormente se verificaba su crecimiento compartiendo jardinera con hinojo y el resultado era concluyente, cuidando que sus raíces y sus nutrientes no pudieran ser arrebatados por el hinojo, el chile no solo crecía menos sino que llegaba a detener su crecimiento. El hinojo parecía arrebatar la energía al chile, eso o producir en él un cierto grado de intimidación. El siguiente paso fue la sustitución del hinojo por albahaca y el resultado también fue concluyente en todas las jardineras, ambas plantas crecieron más que en solitario, parece que, si es cierta la tesis de Kruse, se producía un intercambio positivo entre las plantas y el crecimiento de ambas era ligeramente superior al normal, existía en esa combinación un cierto grado de armonía, pero el paso siguiente fue definitivo. Situó el chile en un lado de la jardinera, al otro el hinojo y en medio una separación hermética, era imposible ninguna conexión entre las raíces, no compartían la misma tierra, ni siquiera podían tener contacto visual y el resultado fue sorprendente, el chile creció mucho más de lo normal, como si presintiera la presencia agresiva del hinojo y acelerara su crecimiento para protegerse.

Conclusiones que no por simples y lógicas parecen menos descabelladas para la ciencia, llamemos tradicional y sin embargo, los experimentos posteriores realizados por Kruse y su equipo de la Universidad alemana de Bielefeld con la Chlamydomonas reinhardtii, un tipo de alga casi microscópica, han podido comprobar que en ausencia de energía, esta pequeñísima alga se alimenta de otras plantas mediante una encima que extrae celulosa. Esa experiencia implica que la planta modifica su comportamiento muy rápidamente y utiliza a otras plantas como reservorio de energía.

¿A dónde quiero ir a parar? Para empezar, a criticar la soberbia innata en el género humano que siempre afirma como verdad absoluta lo que tanto desconoce, la ciencia oficial es especialista en zancadillas a quien decide adentrarse por sendas del conocimiento no bendecidas por quienes viven y muy bien por cierto, de las verdades que defienden como inamovibles, como los defensores que fueron del universo geocéntrico o la tierra plana. Luego me gustaría mostrar que las experiencias realizadas sobre la capacidad de comunicación de las plantas parecen llevar a la conclusión de que es cierta y profunda. Como seres vivos que son, sienten y se comunican, tienen un grado de conciencia que, probablemente, vibra en una longitud de onda imposible de detectar con los mediocres sentidos del ser humano o los medios técnicos de la ciencia oficial. Ver o creer, la experiencia o la fe no son requisitos indispensables para que exista una realidad que escapa a los sensores técnicos o los sentidos humanos. Creo que el mundo vegetal va a enseñar pronto su verdadera identidad y probablemente asomará a la realidad oculta u ocultada, el hecho que defienden culturas ancestrales, que todo vibra y que la vibración es un cierto estado de la conciencia y que no siempre se tiene acceso a los niveles vibratorios donde establecer una comunicación de la misma manera que no todos los receptores son capaces de recibir todas las ondas de radio y mucho menos emitirlas.

Oler romero (Núm. 8)

Recientemente se ha presentado un curioso y esclarecedor estudio en la Sociedad Británica de Psicología, realizado por el equipo capitaneado por el doctor Mark Moss perteneciente a la universidad de Norhumbria del Reino Unido, referido a un experimento que podríamos encuadrar en la aromaterapia o en la fitoterapia, en definitiva en la medicina natural.

El estudio consistía en ver si alguna de las virtudes que se otorgan a una planta tradicionalmente bendita en terapias naturales, puede superar un estudio científico y los resultados fueron sorprendentes.

Sobre un campo de trabajo de 66 sujetos de comprobación adecuados, al cincuenta por ciento se les sometió a una aromaterapia consistente en oler aceite esencial de romero y verificar si este hecho ejercía o no un efecto beneficioso en la memoria. El resultado fue espectacular, los sujetos que habían recibido el aroma de romero mejoraron hasta un 75 % su memoria prospectiva y en general, su capacidad cognitiva. El doctor Moss cree que esta mejora tiene mucho que ver con una sustancia presente en el romero y en algunas variedades de eucalipto, el eucaliptol ya que en los análisis de sangre efectuados a los participantes, se encontraba presente en el flujo sanguíneo de los participantes a los que se sometió a la aromaterapia, y aunque piensa que hay que hacer más pruebas, cree que ésta podía ser una terapia muy útil y sin efectos secundarios para combatir o cuando menos minimizar la demencia senil o el alzeimer.

Justo cuando los estados o los supraestados como la Unión Europea ponen todo tipo de trabas para la comercialización y distribución de productos naturales fitoterapéuticos favoreciendo los intereses económicos y oligárquicos de la industria farmacéutica, la ciencia parece redescubrir las bondades de la Naturaleza para potenciar los mecanismos que el organismo dispone para su supervivencia. Damos generalmente por sentado que cualquier mal o mejor, cualquier síntoma molesto puede y debe desaparecer ingiriendo un producto farmacéutico sin pararse a leer las posibles contraindicaciones, a menudo graves que pueden acarrear. La prensa no se hace sistemáticamente eco de los fatales resultados de esos fármacos peligrosos hasta que la trágica evidencia es demasiado grande para ocultarla, pero frecuentemente es más rentable pagar algunas voluminosas multas e indemnizaciones que cuestionar la ética de la comercialización de determinados fármacos. Sin embargo, el origen de muchas patologías aunque se conocen, se ignoran, y muchas soluciones no están en la pastilla o la inyección de marras sino en una alimentación coherente y en la ayuda de productos naturales con escasas contraindicaciones. La fitoterapia no es la panacea, pero tampoco la farmacopea actual al uso.

Este ejemplo es extremadamente significativo, cuando la ciencia no encuentra la bioquímica patentable y comercializable para minimizar la pérdida de memoria que la edad provoca en muchas personas, el aceite esencial presente en unas plantas modestas, muy extendidas por buena parte del planeta hacen humildemente el trabajo que la ciencia o no sabe o no puede aportar, y cuando los científicos se despojan de la verdad oficial, hábilmente manipulada, unas veces descubren y otras demuestran que lo que la precaria medicina milenaria conocía tiene base científica.

Vivimos el tiempo de que las mentiras y las falsas verdades se desplomen, y la labor de cada individuo es fundamentalmente desaprender y no cerrarse a lo más simple, que la Naturaleza da más de lo que el hombre necesita, solo hay que admitir tal posibilidad.

Francisco y el de Asís (Núm. 7)

Tal vez la falta de costumbre me ha vuelto incrédulo de todo aquello que sale de la boca de los líderes que en este mundo tal se consideran e intentan que el común de los mortales le consideren así, y sin embargo, esta vez, voy a permitirme un halito de esperanza, una pizca de ilusión.

No me considero hombre religioso, creyente sí, pero las únicas etiquetas que me permito son la de ciudadano del planeta Tierra, habitante del universo y creyente en una inteligencia que pone orden y belleza en el Cosmos. ¿Es Dios?, no es objeto de este comentario definirlo, pero quiero que quede claro que lo que voy a reflexionar a continuación no se debe a una sólida disciplina religiosa.

Al parecer las serias disputas en el interior del Vaticano y una precaria salud han llevado a Benedicto XVI, Joseph Ratzinger a tomar una decisión insólita, que no inédita, la renuncia al Ministerio Petrino. Muchas han sido las razones subyacentes que politólogos y vaticanistas han tratado de desentrañar por las que el viejo teólogo, probablemente una de las mentes más brillantes del catolicismo, ha tirado la toalla, en una decisión sorprendente. El proceso para cubrir la sede vacante ha cogido con el pie cambiado a todo el mundo, en especial a los miembros díscolos del cardenalato y tal vez, dicen los defensores de la irreversibilidad del Apocalipsis, ha roto el último sello que faltaba para que se desaten trágicos acontecimientos, espero de corazón que se equivoquen. Pero la sede vacante ha quedado sin efecto con la elección para el pontificado del Cardenal Bertoglio, argentino, jesuita y reconozco que un gran desconocido para mí.

Ya el nombre elegido por el nuevo Papa ha sido una declaración de intenciones, o al menos así lo espero. Francisco, y de entre los Santos Franciscos el inspirador es el santo de Asís, noble italiano que nació en el siglo XII que abandonó riquezas y oropeles para dedicarse a la espiritualidad y la oración. Su acercamiento a la Naturaleza y a todo lo que la compone le llevó a amar y defender a todos los seres vivos a los que denominaba “hermanos pequeños”. Al final de sus días, Francisco de Asís, ciego y enfermo dictó un hermoso Cantico de las criaturas en el que alaba a Dios por el hermano Sol, la hermana Luna, el hermano viento, la hermana madre Tierra… toda una declaración de amor por la Naturaleza de un hombre que supo comprender su valor, su energía y que en ella somos simplemente uno más, no nos pertenece, nosotros le pertenecemos a ella y es un don maravilloso poder disfrutarla. Cuenta la leyenda que los animales le hacían compañía, le anunciaban y que, en cierta ocasión, se enfrentó con un lobo, y mediante el amor y la palabra, el animal dejó de atacar rebaños y aceptó la amistad de Francisco de Asís. Tal fue su fama y su magisterio que hoy es considerado el santo patrón de los animales, de la Naturaleza e incluso Juan pablo II le nombró patrón del movimiento ecologista.

De entre las primeras declaraciones del nuevo Pontífice, me ha producido un escalofrío, un sentimiento de esperanza que pida a los gobiernos y entidades supranacionales, una acción especialmente cuidadosa en la protección del medio ambiente, de la Naturaleza, tomando las enseñanzas del santo que vivió arropado por ella y la llamó hermana, como hermanos consideró a todos los seres vivos.

En un mundo en el que el relativismo afecta especialmente al valor que el ser humano tiene sobre el bien más preciado que cualquier ser dispone, el regalo que la Naturaleza le entrega, la vida, que un líder espiritual de la importancia del sucesor de Pedro es cuando menos hermoso, sé que no será fácil que las grandes corporaciones para las que un dólar siempre vale mucho más que una vida, incluso que una vida humana, actúen bajo el consejo del Papa, pero eso es porque a título individual no lo exigimos, porque cada uno de nosotros no se enfrenta a lo más prosaico, a apoyar a quienes cumplen con un mandato que debiera ser inviolable, el amor por aquello a lo que pertenecemos, en lo que vivimos, nuestro entorno, y a los que no cumplen con él, orillarlo.

Espero que, como el de Asís, el Papa argentino Francisco tenga en lugar preeminente pedir a sus fieles la protección y el amor por la Naturaleza y que esos cientos de millones lo tomen como un mandato para que forme parte del comportamiento natural de sus creencias, será bueno para todos, arduo trabajo, pero quien mejor para traer sentimientos y reflexiones desde el siglo XII al XXI.

Un buen día lo tiene cualquiera (núm. 6)

cibernaturaleza6-4

Hace unos días aprovechamos nuestro paseo sabatino para hacer un pequeño recorrido hasta los restos de la casa de vacas de la Casa de Campo de Madrid, patear los parques madrileños llenos de historia e historias es un privilegio. Alguien dijo una vez que Madrid es un crisol de culturas, y es una gran verdad, como verdad grande es que en la Casa de Campo se concentran todo tipo de energías, positivas y negativas, es un pequeño crisol de naturaleza, vida y muerte, tal vez por eso me guste tanto.

Cuando recorremos esa zona de la vieja finca que fue de los Vargas, iniciamos el camino junto a la vía del ferrocarril que discurre paralela a la Carretera de Castilla y ese sábado, para nuestra sorpresa, encontramos el cartel que puede verse en la fotografía.

Es sana costumbre la de mostrar educación, respeto y empatía cuando en un sendero se cruzan caminantes, es algo que, tal vez por mi edad, valoro, me gusta, es más, incluso a veces ese saludo ha sido el inicio de una agradable conversación, de afinidad en definitiva, que dentro del negativismo en el que la sociedad se ve inmersa, es una isla de maravillosa positividad, porque no hay egoísmo, no espera nadie nada a cambio, tan solo el placer de compartir unos momentos en un rincón del monte, de la naturaleza, tal vez de la vida.

Hemos podido comprobar algo estadísticamente curioso, referido a ese saludo, a ese oasis de educación que seguro que los asiduos senderistas y caminantes de la naturaleza bien conocen. El saludo espontáneo es inversamente proporcional a la cercanía de la gran ciudad, cuanto más lejos de la urbe, más saludos cruzan entre sí los caminantes, cuanto más cerca está el cemento y el asfalto, más huraño es el comportamiento en esos casuales cruces de saludo.

En ese mismo orden de cosas, la juventud es también inversamente proporcional a capacidad, no solo de saludar, también de devolver el saludo, cuanto más jóvenes son los caminantes, menos saludan y menos devuelven el saludo, ¿será la LOGSE?, por eso nos provocó una sonrisa la letra grande, “Si te saludan contesta, que no cuesta na”. Ciertamente, la educación es gratuita, honra a quien la ejerce y dignifica a quien la recibe y reacciona en la misma manera, además, en un entorno natural, la energía de Gaia intensifica los mejores momentos, por eso, si me parece fantástico el texto grande, lo que alguien subrayó en pequeño y que da título a este comentario editorial, es una máxima a recordar, “un buen día lo tiene cualquiera”, pero hay que querer tenerlo. Para ello permitidme que me remita a las enseñanzas de grandes nombres, como el Dalai Lama o Eckard Tolle, que transmiten al receptor del mensaje la recomendación de vivir el ahora. Pasear por la Naturaleza es el ahora, saludar con cordialidad y una sonrisa a un desconocido con el que te cruzas, es el ahora, sentirse bien es el ahora. El miedo al futuro destruye el ahora, el recuerdo de errores del pasado impiden vivir el ahora, pero sobre todo, sentirse uno con la naturaleza es el ahora, tal vez un ahora que conocían bien muchos de los habitantes de esta especie de gigantesca nave espacial casi esférica que vuela a 29,5 kilómetros por segundo hacia un lugar desconocido y que, por oscuras razones hemos olvidado esa actitud, ya no la contemplamos como un conocimiento respetable, no se enseña en las universidades, en los colegios, y lo que es peor, los ancianos no lo transmiten porque también lo han olvidado.