El Bosque Encantado

El Bosque encantado


San Martín de Valdeiglesias es más conocido por su cercaníaal pantano de San Juan que por toda la Historia que atesora, que es mucha, y a la riqueza natural que ofrece en grandes cantidades.
Bien es sabido que esas virtudes son las que nos motivan a escribir y centrados en el lugar, descubrimos la existencia de un paraje peculiar, en una zona que en si misma disfruta de grandes cualidades naturales, como el nacimiento de un arroyo, la presencia de una pequeña cascada y la situación en una loma que permite disfrutar de unas vistas privilegiadas. En ella, un personaje de esos que se dan pocos y que a menudo la historia obvia, ha creado un jardín botánico con la exquisitez que el paisaje obliga, pero con el enorme acierto de situar en ella más de trescientas figuras de topiaria, el Bosque encantado.

Cuando el arte se funde con la Naturaleza adquiere una dimensión especial, cuasi mística que transmite con una energía desconocida el deseo de agradar del artista y de la planta. Como su autor, Juan Antonio define con enorme acierto, es como si la planta conectara con el deseo del escultor y tomara conciencia de ser lo que él desea, Blancanieves, un toro, un pianista con su piano o un cabriolet de caballos.

Cuando el visitante cruza el umbral de este peculiar parque,descubre que el resultado de la complicidad entre el artista y las fuerzas de la naturaleza es la esencia del lugar, me recuerda a la música de Dan Gibson que construía una fusión del sonido artificial de los instrumentos humanos con la belleza de la naturaleza primigenia del bosque o del Mar. Tras sorprender con Don Quijote y Sancho a lomos de su borriquillo y mostrar de forma espectacular una pincelada de la fiesta taurina, el espectador camina hacia parajes insospechados no sin antes rendir homenaje a la figura que dulcemente representa a la madre del autor, portando un delicado cesto de flores.


Si en los lugares en los que la Naturaleza se modela paratransmutarse en arte al gusto humano, las sensaciones son especiales, en otros, en los que la Naturaleza se expresa tal cual es, con una mínima intervención humana, la magia es exuberante. Me han emocionado unos rincones con la figura de Buda que invitan a la meditación, a saborear la paz y a compartir las energías telúricas que se hacen presentes. El nacimiento del arroyo, la pequeña cascada, el mirador desde el que se divisa la panorámica del valle de las iglesias que sirve de denominación al viejo San Martín, con el castillo y, aunque no se divisan, se presiente la cercanía de los toros de Guisando, de probable origen betón y que fueron mudos testigos de la concordia entre Enrique IV Rey de Castilla y su hermanastra Isabel, que despues fuera la Reina católica, para nombrarla Princesa de Asturias y sucesora al trono en septiembre de 1468. Cabe destacar la montaña de los bonsais, deliciosa, poblada de hermosos árboles en miniatura de distintas especies y un lugar dedicado a los cactus, hermosamente diseñada.

Dispone de lugares en los que reposar, comer o simplemente sentir las energías que emanan de todos los seres vivos verdes que rodean al caminante para ofrecerle su sombra y su frescor.

Fuimos a conocer un auténtico museo de topiaria, que lo es, pero sinceramente y ademas del valor enorme de esta faceta del Bosque encantado, los rincones de Naturaleza que atesora adornados con especial sensibilidad y cuya presencia no conocíamos, han llenado nuestros sentidos tanto como las esculturas.

Un viaje a este lugar y combinarlo con la visita a la faceta histórica del valle, me parece la mejor de las maneras de disfrutar de un día lleno de mágia.



Web El Bosque Encantado: http://bosqueencantado.net/

Las Islas virgenes britanicas

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Las islas siempre ejercen un atractivo especial por su halo de misterio, aventura y exotismo. Pero salvo que se tenga la suerte de ser millonario y poseer un hermoso yate, o jugar a perecer dulcemente y de forma bastante desagradable como cualquier Robinson actual, lo mejor es hacer uno de los muchos cruceros que hay en el mercado turístico a precios bastante razonables y con la promesa de gozar cada día de una isla diferente. Como lectura viajera me permito aconsejar la divertidísima y olvidada novela de Enrique Jardiel Poncela “¿Pero hubo alguna vez 11.000 Vírgenes?”. Pues lo de las islas es algo así. Las opciones son numerosas en todos los mares, la que yo he escogido últimamente es la de las Antillas y Caribe, mares en los que se bañan Isla Catalina, Tórtola, Antigua, Martinica, Guadalupe y Saint Marteen, entre otras. La más conocida para los españoles viajeros suele ser la Isla Catalina que forma parte de la República Dominicana con un magnífico Parque Nacional entre manglares.

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Tórtola, que forma parte de las denominadas Islas Vírgenes, es la que para mí resulta más auténtica y menos colonizada por el Turismo, los paisajes empinados sobre las montañas con floresta tropical, por pequeñas carreteras poco transitadas, permiten asomarse sobre deliciosas playas y proyectar la vista sobre otras islas. Incluso se puede degustar un ron destilado todavía como se hacía hace siglos, en un lugar más parecido a una cueva de piratas que a una destilería. Los elementos necesarios para la destilación de rones muy variados, aunque fuertes de graduación, podrían figurar en cualquier museo. No hay instalaciones en las zonas de baño, salvo las privadas, que conservan un aire auténtico y primitivo con unas aguas de deliciosa transparencia mientras que los alcatraces hacen su pesca habitual de peces a poca distancia del nadador. En Tórtola merece la pena quedarse varios días. Los multimillonarios norteamericanos que la redescubrieron lo saben muy bien.

Antigua, forma parte de la Commonwealth, con una población predominantemente negra (97%) y minorías de blancos y mulatos. Es uno de los lugares preferidos por los grandes cruceros, con un turismo de lujo; las casitas con numerosos restaurantes y tiendas de todo tipo son armónicas y con bellos colores. Aprovechando las tiendas libres de impuestos, es un buen lugar para la compra de joyas. Especial experiencia es el vuelo en helicóptero para admirar el volcán de la isla de Montserrat a unas cien millas de la costa y las 365 playas de Antigua.

Martinica y Guadalupe, forman parte de la Unión Europea, ya que son territorio francés. Durante los años que viví en Francia, se me hablaba de la Martinica de una forma tan extraordinaria, que cuando la he visitado me ha resultado, muchos menos interesante de lo que esperaba, y aparentemente no dan demasiada importancia al turismo, todo lo contrario que la también francesa Guadalupe, bellísima isla, que ya desde la llegada del barco expone en típicos mercadillos la artesanía isleña. Naturalmente la visita a las islas, si se quiere conocer algo de su forma de vida y de sus paisajes es necesario un cierto sentido de la aventura para recorrerlas a ser posible en todoterrenos que amplían las posibilidades de descubrimiento …, y especialmente vencer la tentación de las playas maravillosas que seducen con sus posibilidades acuáticas y divertimentos marítimos …, juegos y actividades que pueden encontrarse en muchos otros lugares isleños. Las cascadas de Carvet con sus 120 metros de altura, son de una belleza espectacular que no hay que perderse de ninguna forma.

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En la Isla de St. Marteen además de gozar del habitual paisaje tropical, con sus colores y aromas hay una experiencia muy recomendable que es la de navegar en un barquito mitad submarino, que permite, compartir cómodamente instalado los espacios acuáticos de numerosas y bellísimas especies así como la simpática actividad del buzo que al alimentarles junto a nuestra ventana nos permite gozar de un espectáculo único.

Como ya dije antes, en lo relativo a tiendas libres de impuestos y a mercadillos, la visita a las islas supone una enorme alegría para nuestras acompañantes y un grave peligro para nuestras carteras. Según qué isla, la moneda preferente es el dólar o el euro, y naturalmente el regateo es imprescindible.

Cuando la economía lo permite hay que intentar contratar en el crucero un camarote con balcón y si puede ser en los puentes altos, mucho mejor. El hecho es que las vacaciones en crucero al ir mejorando los precios progresivamente, al tiempo que las comodidades y servicios, se ha convertido en una de las más interesantes posibilidades de turismo y viaje …, sin olvidar la gratísima experiencia de los cada vez mejores y más utilizados, cruceros fluviales.

JOSÉ LUIS YZAGUIRRE
FOTOS: MAGALY TAMARGO

http://www.elhogarnatural.com/reportajes/IslasVirgenes.htm

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La Rosa en mayo (Núm. 9)

Las flores de mayo siempre han sido tema especialmente usado en la lírica y en la poesía. Mayo es el mes de las flores, es cuando la primavera rompe con la monotonía cromática del campo, el verde que el agua de abril ha hecho brotar se convierte en amarillo, blanco, rojo, azul… y es el momento en el que los cultivadores avezados concursan con sus mejores creaciones.

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Si no fuera por los buenos aficionados, por los concursos o por las actividades que se realizan en algunos de los centros de jardinería, se habría perdido el protagonismo de las flores de mayo.

Desde pequeño recuerdo a mi madre el placer con el que traía algunas lilas y sobre todo algunas rosas con las que decoraba con mimo el salón de casa, las traía de un minúsculo jardincillo que tenía una buena amiga, ella regalaba a sus amigas las flores que tanto cuidaba, era una forma generosa de transmitir su amor por la belleza de las plantas en esta época.

Recuerdo con añoranza los olores que embriagaban tras un rato en el salón sin terraza, con una ventana no muy grande, abierta de par en par dejando ver los muchos geranios que coleccionaba en el escaso alfeizar con el que contaba y al otro lado en la estrecha calle madrileña de una barriada obrera, se hacían presentes los trinos de los vencejos que habían regresado de su invierno africano. Hoy mi mujer me trae de vez en cuando unas flores a mi despacho que logra arrancar a un jardín serrano con más piedras que tierra, no sin un tremendo esfuerzo, es un cielo. Pero, no sé por qué, el aroma ya no es el mismo, tal vez mi pituitaria nada tiene que ver con la del niño de 8 o 9 años de mi infancia o es que el cerebro bloquea las sensaciones olfativas para ahorrarse el hedor de la sociedad en la que vivo, pero las flores no huelen como antes y en especial las rosas. Nunca olvidaré el aroma de las rosas en mayo en mi barrio madrileño en los sesenta.

Pero el recuerdo de la belleza de los colores y las armoniosas formas de las rosas sigue anclado en mi mente, no solo por el cariño con el que mi madre las ponía en agua con media aspirina o porque mi mujer se llama Rosa, pienso que no podía ser de otra manera, pero me gusta de vez en cuando, cámara fotográfica al cuello, pasear por las rosaledas de los parques de Madrid, incluso no me resisto a la sencilla belleza de la rosa silvestre, precursora genética de las hermosas variedades que pueblan las veredas de la sierra del Guadarrama, muchos paseantes desconocen que es una hermosa variedad que nace libre, tal vez envidio esa libertad con la que nacen y viven sin necesidad alguna de extremar la belleza, las formas o los aromas, por estas fechas las abejas recogen en ellas sus esencias para crear ese manjar de los dioses que es la miel. Creo haber hecho muchas, muchas fotos y bastantes clips de vídeo a las rosas, en especial desde que la película química abandonó los respaldos de las cámaras dejando el hueco a una pequeña y estrecha pantalla y a una delgada tarjeta donde se almacena la belleza y los recuerdos, convertidos en impulsos eléctricos.

Ninguna de las dos rosaledas más importantes de Madrid se libra de mi voracidad fotográfica, la del Retiro obra de D. Cecilio Rodríguez inspirándose en la que desde el siglo XIX llena de belleza el Bosque de Bolonia parisino y la dedicada al sucesor de D. Cecilio en el puesto de Jardinero mayor de la Villa, D. Ramón Ortiz en el Parque del oeste, a pocos metros del Templo de Debod.

Es precisamente en esta amplia y cuidada rosaleda donde se celebra cada año un concurso internacional de rosas al que acuden numerosos cultivadores de todo el mundo. Si el paseante se para a leer los azulejos que muestran el origen de los rosales, verá que la colección de rosas premiadas de esta rosaleda es simplemente excepcional, variedades de todo tipo, tamaño y color convierten a la rosaleda de Ramón Ortiz en un compendio privilegiado de las variedades botánicas de esta bellísima y emblemática flor. Han sido premiadas y por ello tienen especial relevancia, variedades españolas, francesas, belgas, norteamericanas, alemanas, británicas… con nombres llenos de imaginación o glamour, incluso homenajes a personas queridas que desde el momento en que la rosa florece, recibe el nombre que el cultivador desea sea recordado.

Curiosa y lógicamente los rosales que participaron este año en el concurso, fueron plantados el pasado año en el lugar donde hoy se juzgan y disfrutan. Cuando, pocos días antes del concurso de 2013 fotografiamos los rosales en concurso, ya vimos plantados los del próximo año.

Desde hace muchos años, no recordaba la fragancia de las rosas, la encontré en un hermoso ejemplar junto a un azulejo que recordaba que había sido premiada hace algunos años por su delicada fragancia.

En la edición de este año, han participado 81 variedades procedentes de 8 países y el mejor rosal ha sido el del obtentor francés Françoise Dorieux, su compatriota Michel Adam obtuvo el segundo lugar y el italiano Barni Rose tercero.

En otras rosaledas y en otros jardines del mundo, los concursos de belleza, aroma y calidad de la rosa han protagonizado los días de mayo, una costumbre que sin embargo no despierta siempre el interés que debiera, a veces pienso que la belleza es un concepto que ha perdido su esencia, es como si juzgáramos lo bello por lo que nos dicen que lo es y no por el sentimiento que producen en el interior de cada persona.

Es difícil que una rosa deje indiferente a nadie, la rosa es un presente lleno de significado y evocación, es algo especial y en mayo, aun más.

Más información con fotos y vídeos en:

http://www.elhogarnatural.com/Rosales.htm

La ecología empieza por uno mismo (Núm. 9)

En anteriores ocasiones hemos reflexionado con las limitaciones de espacio lógicas, que el mundo está cambiando y en paralelo, también lo hace la conciencia humana, tal vez ese paralelismo es tan próximo que a simple vista, forman una sola tendencia, una sola línea.

La conciencia del ser humano se expande y en esa expansión se funde con otras conciencias menores y descubre que también es parte de una supraconciencia, que es una conciencia menor en el seno de la Tierra, en el seno de la Naturaleza, la conciencia superior. El rechazo a la cultura depredadora que sangra y destruye el entorno, es cada vez mayor y desde mi punto de vista, ese rechazo, que puede manifestarse de muchas maneras, no solo tiene reflejo en el alejamiento general de los individuos de la política, de los medios de comunicación generalistas, de la banca, de las grandes corporaciones… lo tiene y no es menor en las actitudes individuales para hacer a título personal lo que las instituciones, los poderes y las grandes corporaciones, financieras o industriales no hacen ni harán jamás, cuidar el entorno y actuar con la coherencia debida sabiéndose parte de un todo, que no es precisamente una sociedad regida por una pléyade de corrupción.

Van quedando atrás los conceptos de que la Naturaleza es un caballo desbocado que hay que controlar a costa de lo que sea y caiga quien caiga, o que es una frágil estructura que se rompe solo con pisar un brote de hierba de hipérico en el borde de un camino, la Naturaleza somos nosotros, con nuestras limitaciones y la fe que tenemos en las mentiras que se nos han enseñado como dogmas, unidos al resto de las formas de vida con las que se convive, al paisaje que la alberga, al clima que las riega y al Sol que las alimenta a todas.
Las culturas orientales conocen desde hace milenios, aunque muchos lo hayan olvidado, que existe una actitud vital para que esa conciencia dinámica que es la Naturaleza a la que pertenecemos, exista conforme a sus leyes, el fluir.
Fluir no significa convertirse voluntariamente en víctimas de la depredación, ya sea natural o social, tampoco significa abandonarse al sentimiento de culpa por situaciones generadas por una actitud de la sociedad o de quien la dirige que nada tiene que ver con el individuo y mucho menos acudir a la manida frase “quien soy yo para arreglar esto”. Alguien me dijo una vez que el momento mágico es cuando el individuo toma consciencia de que tiene un lugar único en el Universo y que su actitud, su energía es imprescindible. Por eso, para que el río fluya necesita la presencia de todas las moléculas de agua y a su vez, todos los átomos de oxígeno e hidrogeno unidos correctamente. Se puede frenar al río por un tiempo, se le puede desviar, pero nunca, nunca se impedirá que el agua termine en el Mar. Fluir significa saberse parte de un todo y utilizar su energía en beneficio propio sin romper el flujo, ese flujo es la esencia de la vida y romperlo tiene consecuencias.

Dentro de esa tendencia a la expansión de la conciencia, a comprender un paso más allá cual es el sitio real del individuo en ese flujo, está la forma de interactuar con la Naturaleza más próxima, más nuclear, la de quien trabaja en simbiosis con ella en una maceta, en una jardinera, en un pequeño huerto o en un jardín familiar. Fluir con ella, esa es la idea.

Las viejas culturas, olvidadas o hechas olvidar, conocían los secretos del flujo natural, las frecuencias de las lluvias, el comportamiento de las estrellas, de la luna, las necesidades y los enemigos de las plantas que deseaban proteger por ser parte primordial del sustento diario, sabían bien como, con los medios de que disponían, siempre dentro del flujo natural, favorecer una flora en detrimento de otra, sin llegar a romper el equilibrio, sin llegar a dificultar el flujo de la vida. Limpiar de hierbas un cultivo se ha hecho desde hace milenios, pero los herbicidas no fueron necesarios hasta que el objetivo no era la alimentación básica, se hicieron necesarios cuando lo importante fue el dinero que se obtenía al cultivar grandes extensiones con la menor mano de obra posible, el fin último dejó de ser la alimentación en pequeña escala, el fin fue el beneficio a gran escala a costa de la alimentación. Un jardín pequeño sin embargo, tratado con tendencias no biológicas, será pasto de herbicidas, eso no es fluir.
Hace poco, en una charla sobre huerto en Verdecora, el conductor exponía la importancia de la alimentación de las plantas en su crecimiento, parece como si olvidáramos que la planta es un ser vivo, que obtiene su energía, su vitalidad del Sol, del agua que es parte fundamental de su constitución y de otros nutrientes, minerales y sobre todo, elementos con base de carbono, éste es un planeta cuya base de la vida son el carbono y el oxígeno, este ultimo las plantas lo obtienen fácilmente, hay mucho en el aire pero también necesitan el carbono y otros muchos minerales y hay muchas formas de aportarlos para enriquecer la tierra de la que lo obtienen sus raíces, unas industriales con fosfatos y abonos químicos y aportes minerales directos, pero industriales y otra, siguiendo el flujo, con abonos naturales, no siempre son agradables, huelen, se almacenan peor, pero durante eones han formado parte del ciclo vital de los seres vivos, estiércol de caballo, de ganado vacuno, materia vegetal en descomposición… gran aporte de carbono y minerales que una vez formaron parte de seres vivos y que, concluido su ciclo como parte de ellos, se descomponen para convertirse en materia de otro nuevo, eso es fluir.

Cultivar un jardín con especies ajenas al entorno, al bioclima de la zona no es fluir. Aunque la adaptación de los seres vivos suele ser prodigiosa y las plantas no son menos, el flujo mismo necesita del equilibrio y si, por la tendencia que tiene el ser humano a pensar que lo importante es el concepto estético del jardín por encima de bioclima, se plantan especies no adaptadas o lo que es peor, no adaptables al entorno, el jardín será ruinoso en todos los aspectos. El costo de mantenimiento del jardín será elevado, muchas de las especies no se consolidarán y sufrirán todo tipo de ataques de enfermedades, plagas y parásitos. Elegir especies autóctonas y reproducir el bioclima sabiendo que apenas hay que aportar algo de abono y agua de vez en cuando es fluir y esos jardines son de enorme belleza, conviven bien con el jardinero.

Combatir plagas de forma sistemática mediante pesticidas no es fluir, la Naturaleza suele crear sistemas de control manteniendo cierto equilibrio entre algunos tipos de insectos. A veces resultan molestos los abejorros o las mariquitas, pero normalmente no se meten con nadie y liberan el jardín de otros molestos parásitos que arruinarán las plantas más queridas. Conocer los insectos y las plantas que trabajan en simbiosis en el entorno y respetarlos o incluso potenciarlos, es fluir.

La Naturaleza tiene los medios, la cultura biológica, el fluir en lo natural no significa abandonarse en el torrente, significa utilizar esa energía para llegar a un punto deseado, utilizar los medios no artificiales, la cultura biológica en la huerta o en el jardín es aprovechar un infinito potencial que la Naturaleza regala, aunque sea más difícil, más trabajoso, es fluir con el entorno manteniendo los fines y la personalidad del jardinero, pero sostenible, dando la oportunidad a los nuevos habitantes de prosperar, de fluir a nuestro lado.

Las Tillandsias – Nutrirse del aire (Núm. 12)

Las tillandsias son una variedad de la familia de las Bromelias, oriunda de Centroamérica, tiene la característica de que se alimentan literalmente del aire a través de sus hojas, las raíces tan sólo le sirven para sujetarse a los troncos de otras plantas, son un ejemplo vivo de la capacidad de la naturaleza para adaptarse, un homenaje a la supervivencia.

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Las tillandsias son epífitas, viven sobre otras plantas e incluso en las piedras, sobre ellas tejen sus raíces para sujetarse e incluso sobrevivir, pero no las hunden en sus entrañas para extraer nutrientes, no las parasitan, el sustento necesario lo extraen literalmente del aire y del agua que el rocío o la lluvia deposita en sus hojas carnosas. Un auténtico milagro de la Naturaleza que tiene su origen en el sur de Estados Unidos, Mexico, Centroamérica al completo e incluso el norte de Colombia y Venezuela. Se han catalogado cerca de 650 especies de tillandsias, por ello es la familia más extensa de las bromeliáceas. Es tan versátil que sobrevive en ecosistemas tan diferentes como el bosque, la montaña y el desierto, una superviviente en toda regla.

Su nombre se lo deben a Carlos Linneo, el genial naturalista que decidió homenajear al botánico sueco Elias Tillandz. Su versatilidad, como hemos dicho, es tan grande que los géneros litófilos, es decir, los que se anclan sobre piedras, también lo hacen sobre tejados y otros materiales que le puedan permitir estar al aire de donde obtienen el sustento. Las plantas azules, como se les conoce coloquialmente, se dividen en dos tipos, las verdes y las grises. Las verdes viven en climas templados y húmedos, sus hojas son diferentes, no tienen tricomas y a veces crece en el suelo. Las grises sin embargo tienen una forma más sofisticada de obtener humedad y nutrientes. Precisamente esa forma de atrapar la humedad mediante unas escamas llamadas tricomas, es la que le confiere una tonalidad entre azulada, blanquecina y especialmente gris. Esos tricomas protegen contra la luz, evitan la pérdida de agua por evaporación epidérmica ayudan a empaparse de agua cuando la humedad envuelve la planta.

Los minerales los obtienen entonces del polvo y la materia de los insectos que, cuando llega la humedad, están sobre la planta, un auténtico prodigio de la economía, esa economía las hace ideales como plantas decorativas de interior, anclándolas a una piedra, un tronco o cualquier otro elemento decorativo y no requiere cambios periódicos de sustrato ni riegos que no se hagan mediante un simple pulverizador.

Sobre el sistema ideal de riego existen varias tendencias, una es que la planta prefiere el agua de lluvia o agua filtrada, en caso de no poder filtrar el agua de grifo, esta es mejor que nada sin duda a pesar de la presencia de cloro y otras lindezas que las autoridades nos regalan para “nuestra buena salud”. Se recomienda empapar las plantas al menos dos veces por semana sumergiéndolas completamente y posteriormente escurrir el agua para no mantenerlas permanentemente húmedas ya que corren el riesgo de putrefacción. En verano agradecen una pequeña pulverización diaria. La aportación de agua constante está completamente contraindicada y tratar de que esté sobre tierra también.

Otra indicación importante es que admite mal las heladas, por debajo de 10 grados sufren mucho y por encima de 32 pierden humedad y quedan demasiado secas. El lugar ideal es el que permite paso de aire de donde obtener humedad. Se puede utilizar un abono de plantas de interior, diluida a un cuarto de lo recomendado una o dos veces al mes, disminuyendo la frecuencia en otoño e invierno.

La reproducción por semillas es muy compleja por lo que la mejor manera es mediante plántulas, es la mejor de las garantías de éxito.

Las tillandsias son plantas extremadamente duras, muy atractivas y versátiles, pero también necesitan cuidados, menos que muchas de las plantas de interior, pero los necesitan.

Más información con fotos y vídeos en:

http://www.elhogarnatural.com/reportajes/Tillandsia.htm

Charla sobre el género de orquídeas Dendrobium (Núm. 8)

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Impartida por Rubén Velázquez, Biólogo especialista en Botánica y Director de Flora del Trópico, los asistentes pudieron conocer la importancia de un género de orquídeas, que es el segundo en importancia por el número de variedades que abarca, más de 1200.

Rubén, de forma amena y gráfica mediante la proyección de fotografías de algunas de las variedades más llamativas, dio a conocer datos importantes para comprender cuales son las variedades más adaptables al entorno de cada hogar y los secretos de su cuidado.

El género Dendrobium fue descrito por primera vez en 1799 por el botánico sueco Olof Swartz. Dendrobium etimológicamente es un nombre que procede del griego,cuyo significado es: (Dendron) = Árbol, tronco y (Bios) = vida. En resumen Dendrobium significa vida en árbol, o sobre árbol. Ésto se refiere al tipo de vida epífita de esta planta.

Las orquídeas de este género son simpodiales (es decir que desarrollan pseudo-bulbos apretados a lo largo de un rizoma rampante) cespitosas, generalmente epífitas, a veces pueden ser litófitas y raramente terrestres.

Los pseudo-bulbos tienen varios nudos y tienen tallas y formas muy variadas, pueden ser alargados como cañas, ovoides y fusiformes, lisos o rizados, de porte pequeño o grande.

Sus hojas a menudo más largas que anchas, suelen aparecer de forma alterna en dos filas a lo largo de los pseudo-bulbos. En algunas especies son caducas, aunque en otras son perennes o semi-perennes, pueden ser herbáceas, crasas, dísticas e imbricadas.

Las inflorescencias axilares nacen entre los nudos de los pseudo-bulbos , ó en su apex, en algunas especies incluso los antiguos pseudo-bulbos producen floraciones durante varios años. Las floraciones pueden durar desde unas horas hasta 8 meses. La talla, el color y el aspecto de las flores son muy variadas.
Las flores de este grupo tienen el sépalo dorsal, y los pétalos libres, y los sépalos laterales están soldados al pie de la columna. El labelo, entero ó trilobado es generalmente de mayor tamaño que los sépalos y pétalos. Su base está soldada con la base de la columna y de los sépalos laterales para formar un mentum o pequeño espolón. La columna es a menudo corta con un pie un poco mayor. Estas flores suelen tener 4 polinias (masas de polen) que se adhieren a la columna mediante un filamento viscoso.

El género Dendrobium es muy extenso tanto geográficamente cómo en número de especies. Se cree que está compuesto de más de 1200 especies de orquídeas epífitas. Después del género Bulbophyllum, es el segundo grupo de orquídeas más numeroso.

Estas especies crecen en Asia, desde la India hasta Australia y Nueva Zelanda, pasando por el Sudeste Asiático, Indonesia Filipinas, Japón y China entre otros países. Están presentes en un área muy extensa y a diferentes alturas, desde el nivel del mar hasta los 3500 metros, en hábitats y climas muy diversos con temperaturas y necesidades de humedad muy variados, por ello, su cultivo difiere mucho dependiendo de la especie.

Tal diversidad de ecosistemas de crecimiento hace muy difícil dar pautas sobre su cultivo y es imperativo para que los Dendrobium crezcan y se desarrollen bien, conocer de antemano el origen de las especies que se pretende cultivar. Vamos a intentarlo dividiendo este grupo en seis tipos de cultivo.

Generalmente la mayoría de las especies tienen necesidades comunes:
-Un sustrato que drene bien
-Riegos abundantes en periodo de crecimiento y en verano
-Una buena ventilación para evitar el exceso de humedad
-Un abonado eficaz en periodo vegetativo hasta el crecimiento completo de los pseudo-bulbos
-Transplantes bastante espaciados sólo cuando empiezan a salir los brotes nuevos y evitando hacerlos en periodo de reposo.

GRUPO I
En este grupo vamos a integrar a todas las especies catalogadas de invernadero frío. Entre ellas se encuentran D. Nobile, D. Wardianum, D. Victoria Reginae, D. Kingianum, D. Speciosum…..
Necesitan temperaturas de 2ºC a 10ºC desde el mes de noviembre hasta el mes de Febrero, sin riegos en ese periodo. A partir del mes de Febrero se pueden iniciar los riegos que deben ser moderados dejando secar el sustrato entre riegos hasta que pasa la floración. Suspender de nuevo los riegos hasta la aparición de los nuevos pseudo-bulbos. Empezar a regar y fertilizar. Necesitan una luminosidad importante sobre todo en invierno.

GRUPO II
Son especies de invernadero frio pero que necesitan temperaturas más elevadas que las del grupo I, aguantan temperaturas mínimas invernales entre 10º y 12º centígrados. Este grupo también pierde sus hojas en invierno y necesita, al igual que el grupo I, reposo invernal, con suspensión total de riegos hasta que se empiece a ver actividad en la planta, lo que suele suceder en marzo. Son típicas de este grupo las D. Anosmum, D. Pierardii, D. Parishii, D. Heterocarpum, D. Agegatum, D. Jenkinsii…..

GRUPO III
Estos son Dendrobium de hoja perenne, de invernadero intermedio sin descanso vegetativo pero con una diferencia importante de la temperatura entre el invierno y el verano. Estos Dendrobium pueden aguantar incluso temperaturas elevadas en verano. Necesitan mucha luz sobre todo en invierno. Entre las más comunes que responden a estas características se encuentran las D. Farmeri, D. Densiflorum, D. Moschatum, D. Thyrsiflorum, D. Hercoglossum, D. Chrysotoxum…..

GRUPO IV
Este grupo está compuesto por Dendrobium perennes de invernadero intermedio con una temperatura mínima en invierno de 13º C y máxima en verano de 26ºC. Necesitan temperaturas estables entre 18ºC a 22ºC todo el año, pero con un marcado reposo sin riego en invierno. Las más representativas son las D. Deaerei, D. Loddigesii, D. Formosum, D. Sanderae…..

GRUPO V
Está compuesto por Dendrobium perennes a los que no hay que dejar en periodo de reposo. Las temperaturas en las que su desarrollo es óptimo son aquellas correspondientes a un invernadero intermedio; con unas mínimas invernales entre 10ºC y 13ºC, y unas máximas en verano de entre 23ºC y 28ºC. Ejemplos de este grupo son la D. Stratiotes y la D. Taurinum…..

GRUPO VI
Está compuesto por Dendrobium perennes de invernadero cálido que aguantan temperaturas mínimas en invierno de entre 16ºC y 18ºC. No necesitan un periodo de reposo. Crecen en zonas costeras cálidas y húmedas del Norte de Australia, Nueva Guinea y Borneo fundamentalmente. Pertenecen a este grupo la D. Phalaenopsis, D. Superbiens, D. Biggibum…..

CURIOSIDADES DE TODOS LOS DENDROBIUMS
Algunas de estas especies, ya sea porque están programadas genéticamente, ya sea porque se las riega demasiado pronto sin respetar el tiempo de reposo necesario, forman encima de los pseudo-bulbos, unas plántulas llamadas Keikis (keiki significa bebé en Hawaiano), que se pueden desprender y plantar en una nueva maceta cuando las raíces tienen 4 o 5 centímetros de largo.

Recomendamos usar macetas de barro para poder controlar mejor los periodos de riego o sequía que necesitan. Las macetas tienen que ser lo más pequeñas posibles, las raíces tienen que estar muy prietas, esto evita que se moje demasiado el sustrato y la aparición de infecciones fúngicas.

Es importante para obtener una buena floración utilizar fertilizantes con alto contenido en Fósforo y Potasio antes de la época específica de floración de cada especie.

Bibliografía:

Charla sobre Dendrobium 13-04-2013
Autor: Rubén Velázquez Marrero

Encyclopédie des Orchidées Tropicales
Autor: Pascal Descouvrières

Orchidées Guide de L´amateur
Autor: Roger Bellone

www.gecor.org

Las Phalaenopsis (Núm. 6)

Las Phalaenopsis son sin ningún género de dudas las orquídeas más comunes y fáciles de encontrar en cualquier floristería o centro comercial, este artículo dedicado a ellas no va a tratar aspectos científicos; persigue únicamente dos objetivos muy concretos: que tu planta crezca sana, y que florezca puntualmente cada año, y te aseguro que si sigues estas fáciles normas de cultivo que vas a leer a continuación, seguro que lo vas a conseguir.

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Aspecto general
Cuando vas a comprar una Phalaenopsis en primer lugar es muy importante que prestes atención a su aspecto general, normalmente tendrás varias para elegir y, por supuesto, se trata de que te lleves la mejor. Fíjate en que las flores no tengan puntitos negros (botriris = hongos), observa la punta de la vara floral y comprueba que no haya capullos amarillentos o arrugados, y si la maceta es transparente mira bien las raíces: deben tener un color que puede ir del gris al verde, pero nunca compres una Phalaenopsis con las raíces ocres, marrones, o negruzcas.
Es normal que tenga algunas raíces fuera del tiesto (raíces aéreas) que en ningún caso deben enterrarse ni cortarse.

Ubicación
Cuando llevemos la planta a casa es fundamental acomodarla en un lugar adecuado, nunca cerca de un radiador o fuente de calor, evitando también las corrientes de aire y los sitios con poca luz.

Luz
Las Phalaenopsis prefieren una luz viva, sin el sol directo del mediodía. Para ello se pueden situar junto a una ventana orientada al este o al oeste, con un visillo o cortina fina de por medio. La luz directa del sol puede quemar las hojas, aunque en pleno invierno pueden soportarla, siempre que se las acostumbre poco a poco.
El color de las hojas nos indicará si reciben una luz adecuada. Si esta es excesiva las hojas serán amarillo verdoso, mientras que si es escasa se tornarán en hojas verde oscuro.

Temperatura
Esta orquídea se desarrolla bien con las temperaturas normales de las casas, entre 14 y 35 º C. Aunque evitaremos cambios bruscos procurando su aclimatación (No se puede exponer una planta de invernadero directamente a 35º ni a 14º si se ha cultivado entre 19-26º C.).

Humedad
La humedad relativa es la capacidad del aire de retener o capturar humedad y depende totalmente de la temperatura. Las Phalaenopsis son felices con una humedad relativa en torno al 60%, algo bastante difícil de conseguir en zonas alejadas de la costa.
Para aumentar el nivel de humedad pueden utilizarse varios métodos:
— poner la maceta sobre una bandeja con bolitas de arcilla (4 ó 5 centímetros) con agua en el fondo cuidando que la maceta no entre en contacto con ella.
— agrupar varias plantas para que se den humedad unas a otras creando una especie de microclima.
— vaporizar el follaje de vez en cuando (no por la noche)
— utilizar un humidificador

Riego
Lo mejor es utilizar agua no calcárea, sin cloro, y a temperatura ambiente; un buen truco es dejar reposar el agua 24 horas en un recipiente de boca ancha para que el cloro se evapore y la cal se precipite al fondo.
Riega por la mañana temprano. La forma más sencilla de controlar el riego cuando se utiliza maceta transparente es guiarse por el color de las raíces: cuando están verdes no necesita agua, cuando se ponen grisáceas es el momento de regar.
Un buen método es sumergirlas durante 10 minutos y luego dejarlas escurrir.
Nunca dejaremos una Phalaenopsis sobre un plato con agua sobrante del riego, y nunca dejaremos agua en su corona (el punto donde nacen las hojas). El resultado sería una pudrición segura.

Abono
La necesidad de abono en las orquídeas es muy baja y en general aplicaremos un abono normal diluyéndolo en el doble de agua de lo indicado para otras plantas.
Las formulaciones empleadas en las Phalaenopsis son: 30-10-10 cuando está emitiendo brotes o raíces, 20-20-20 equilibrada (mayor parte del año) y 10-30-20 cuando emite el primer capullo para favorecer la floración. (Los números se refieren a la proporción de N P K: Nitrógeno, Fósforo y Potasio)

Ventilación
Las Phalaenopsis agradecen un ligero movimiento de aire para un óptimo crecimiento. En condiciones de humedad elevada el movimiento del aire evita la aparición de hongos.

Reglas de proporción
A mayor temperatura la planta necesita mayor humedad ambiental, más riegos, más abono y más ventilación.

Floración
¿Y entonces por qué no me florece?
Para conseguir que una Phalaenopsis florezca, tiene que pasar un poco de frío por la noche durante unas 2-3 semanas. Bastará con que en otoño duerma cerca de una ventana abierta que cerraremos por la mañana. Cuando aparezcan los botones florales, no la cambies de lugar. Clava una guía en la base de la planta (procurando no pinchar las raíces), y según la espiga vaya creciendo, ve sujetando la vara floral sin forzarla con alambre blando o rafia.

Poda de la vara floral
Cuando las últimas flores de la Phalaenopsis se hayan marchitado, corta la vara por encima de la tercera o cuarta yema, de esta puede brotar otra nueva vara floral. Si toda la vara se vuelve amarilla, córtala desde su base.

Reproducción
La reproducción por semillas es prácticamente imposible para un aficionado. Por lo cual, el método más fácil es mediante “keikis” (hijuelo que la planta madre emite en la vara floral tras la floración).
¿Cuándo separar el keiki? Seguiremos “la regla de tres”: cuando la plántula tenga por lo menos tres hojas y tres raíces que midan al menos tres centímetros. A partir de ese momento puede cortarse (dejándole un par de centímetros de vara) y trasplantarle a una mini-maceta con sustrato de granulometría muy fina.

Trasplante
Cada 2 años aproximadamente, dependiendo del estado de descomposición del medio de cultivo y del desarrollo de la planta, debe efectuarse después de la floración y cuando se note el comienzo de un nuevo período vegetativo excepto que se observen plagas o enfermedades en cuyo caso el trasplante debe efectuarse de inmediato aunque la planta esté en plena floración. En dicho caso cambiaremos totalmente el medio de cultivo desechando el viejo.

Antes de plantar, ten preparado el sustrato y empapado en agua previamente. Nunca utilices sustrato seco para enmacetar.
Desprende la planta del recipiente con sumo cuidado (conviene sumergirla en recipiente con agua por espacio de algunos minutos) para producir el menor daño en las raíces, cortar todas las que estén muertas o descompuestas (utiliza una herramienta desinfectada con alcohol) y llevarla a un baño de agua con fungicida o bactericida, en concentración indicada para desinfección, por espacio de 10-15 minutos ¡NO MÁS DE 20!. Retirar, colocar en lugar fresco y sombreado en forma invertida para permitir que se escurra bien y una vez seca, proceder a plantar.
Coloca la planta en el centro de la maceta y distribuye las raíces uniformemente. Entonces comienza a llenar la maceta con el sustrato hasta cerca de un centímetro del borde. Asegúrate de que la mezcla quede apretada.

Macetas
En la naturaleza las Phalaenopsis crecen pegadas a los árboles en un ambiente húmedo y cálido con una brisa tenue y lluvia diaria. Las raíces se proveen constantemente de humedad y siempre están aireadas, ambos elementos indispensables para su crecimiento. En casa lo mejor es utilizar macetas de plástico, ayudan a mantener la humedad más tiempo, requieren menos riegos en grandes intervalos, y al ser transparentes nos permiten ver el estado y color de las raíces.
Es importante asegurar un buen drenaje, no es conveniente el uso de recipientes de cristal sin agujeros pues la humedad sin ventilación generaría hongos o pudrición.

Sustrato
El sustrato básico se compone fundamentalmente de corteza de pino, al que se le puede añadir pequeñas cantidades de arlita, carbón vegetal (natural), bolas de arcilla expandida, “corcho blanco”, sphagnum, trocitos de esponja, etc.
El grueso de las raíces nos indicará el tamaño del sustrato (fino, medio o grueso). Utiliza un calibre fino para raíces finas, como en el caso de plántulas, y uno grueso para raíces gruesas.
El “sustrato para orquídeas” que venden en floristerías no es adecuado para las Phalaenopsis, pero puede utilizarse si se pasa por un colador de agujeros gordos eliminando toda la tierra que trae, y añadiéndole algo de corcho blanco y se controlan los riegos, pues retiene mucha humedad.
Después del cambio de tiesto, esperar unos días antes de emprender el ritmo normal de riegos. (Vaporizar entretanto el envés de las hojas).
Espero que con estos consejos de cultivo vuestras Phalaenopsis crezcan sanas y os florezcan todos los años.

Gecor
(Grupo de estudio y conservación de Orquídeas)

http://www.gecor.org

Más información con fotos y vídeos en:

http://www.elhogarnatural.com/reportajes/LasPhalaenopsis.htm

El frío en el Jardín (Núm. 5)

El clima es sin duda alguna una condición vital para el ecosistema.
Por mucho que quiera el ser humano, la flora adaptada a un clima concreto, a unas condiciones determinadas, difícilmente se adaptará a otro diferente.

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Hay en Madrid un lugar que me encanta, el invernadero de la Arganzuela, un invernadero que ocupa lo que fuera el viejo matadero municipal junto al Manzanares, cuya construcción basada en elementos metálicos ha permitido sustituir el ladrillo por el cristal sin cambiar excesivamente la estructura de la nave en la que se levanta, y en él se han construido cuatro ecosistemas diferentes, a modo de pequeño jardín botánico, pero a cubierto. Climas como el desértico, el tropical o los dos invernaderos dedicados al clima subtropical han sido hermosamente recreados, en ellos, las plantas crecen merced a una replicación de las condiciones en las que esa flora es autóctona y el resultado es muy fantástico. La tendencia del común de los mortales es ver plantas que concuerdan con el concepto de belleza del observador y desear tenerlas cerca, pero eso es un error que fácilmente cuesta dinero y malestar al ver como la planta se pierde al no poder adaptarse al jardín.

En el hemisferio norte estamos en época de invierno, uno de esos inviernos raros en los que el clima es cambiante en extremo, tanto que muchas plantas no autóctonas sufren un enorme estrés, las autóctonas también, pero menos, por lógica.

Sobre lo cambiante del clima conviene hablar más en profundidad, pero este no es el momento. He observado como a primeros de enero, algunas plantas que empiezan a brotar a finales de febrero, han respondido al clima benigno que hemos disfrutado, mostrando ya las primeras yemas en sus ramas, muy pronto, demasiado. El frío, como es lógico, ha vuelto a mediados de enero, pero tan solo tres días, los justos para quemar alguno de esos brotes prematuros, y la velocidad con la que ha llegado, apenas ha permitido tomar precauciones, además, no sé si en algunas de las plantas que debiera haber protegido, hubiera servido para algo.

La razón por la que los pequeños brotes y las ramas jóvenes sufren más los problemas del hielo son simplemente físicos, sus paredes celulares son más débiles y tienen un mayor contenido en agua, al helarse, el agua aumenta de tamaño rompiendo la estructura celular, dañándola de forma irreversible en la mayoría de los casos. Pero no solo los brotes sufren, la planta entera, aun siendo autóctona, puede sufrir las inclemencias del tiempo invernal. A veces, la congelación del suelo o la evaporación impiden la correcta absorción del agua por el sistema de raíces, produciendo quemaduras en las hojas por falta de agua.

Precisamente el sistema de raíces es especialmente sensible a la congelación, y las plantas con raíces someras mucho más, por lo que la protección en este caso es fundamental para su supervivencia en el caso de heladas importantes, especialmente si se producen después de unos días de lluvia, estas heladas pueden ser devastadoras.

Para los troncos sin embargo, lo que le afecta más son los cambios bruscos de temperatura, responsables de las grietas que a veces muestran troncos centenarios y sobre todo, los jóvenes.

Proteger no es fácil, desde luego la primera medida para proteger del frio el Jardín es la de cultivar plantas resistentes al tipo de clima, de esta manera, el jardín será sostenible, no será tan complejo mantenerlo en buenas condiciones, tanto en lo referente al aporte de agua como a la protección invernal, pero una acción muy pertinente en invierno para evitar la congelación del suelo para proteger las raíces, es la de cubrir el entorno de la planta con corteza de pino, creando así una protección que abriga la zona donde las raíces pueden ser más afectadas. Cubrir los brotes y las ramas más jóvenes con plásticos es bastante incómodo y poco práctico en zonas donde el viento azota de forma frecuente, pero con ciertas plantas poco adaptadas al frío es extremadamente necesario.

Por último y en contra de lo que pudiera parecer, regar es beneficioso, especialmente siendo generoso con el agua en otoño, acto que genera en buena medida la fortaleza de la planta para resistir el invierno, es más, el riego por aspersión en invierno puede aumentar la temperatura de troncos y raíces, pero esta técnica conviene consultarla con especialistas de su vivero habitual.

Pasear por el bosque con otros ojos (Núm. 5)

¿Recuerdan el dicho aquel de que los árboles no te dejan ver el bosque?, eso suele ser más cierto de lo que parece, y precisamente de forma literal, aunque se valoran mucho los paseos por el bosque, lo normal es pasar de largo por lo que el bosque significa, por lo que el bosque ofrece.

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Me gusta pasear por el bosque y lo tengo fácil, vivo por fortuna a no mucha distancia de varias zonas boscosas muy diferentes entre sí, con ecosistemas diferentes y todo eso en un radio de menos de 100 kilómetros, la costumbre de pasear por ellos amortigua la observación detenida del entorno, la sorpresa de la primera visita es sustituida por el placer de sentir la naturaleza que me rodea como algo familiar, ya no es un descubrir aromas y colores, imágenes y sonidos, es algo así como una vuelta a casa, y sin embargo, ese paseo es algo más, un algo más que muy a menudo no se contempla; que el paseo por el bosque es en realidad una inmersión en un ser vivo, una inmersión que, una vez finalizada puede prolongarse con otras actividades derivadas del paseo si se planifican correctamente.

Recuerdo una visita al Monte Abantos y el entorno del Escorial con unos familiares que viven desde hace muchos años en Argentina, su sorpresa era que en España encontrar entornos de distintos ecosistemas no implicaba grandes viajes como allí, y eso hemos de considerarlo un fantástico regalo, pero no el único.

El bosque, en función del ecosistema al que pertenece, ofrece siempre sus frutos, que si se saben reconocer y recolectar con respeto, el paseo puede concluir en un pequeño festival gastronómico. Conocidas frutas del bosque como las fresas, arándanos, frambuesas, grosellas o zarzamoras, setas como el champiñón salvaje, la seta de cardo, el níscalo, la colmenilla o el fantástico boletus, frutas más mediterráneas como los higos o los membrillos, hortalizas como los espárragos, frutos secos como las avellanas, nueces o castañas y ni que decir tienen las hierbas aromáticas y medicinales, como el poleo, la manzanilla, el tomillo, el romero… y muchos de esos regalos de la Naturaleza son extremadamente accesibles, pero cuidado, para recolectar esos frutos es imprescindible un mínimo conocimiento, como el hecho de saber distinguir correctamente el fruto a recolectar especialmente si de setas se trata, algo que ayuda es conocer las épocas en las que el fruto está maduro para ser recogido, en qué zonas se da, que suelos prefiere, como se regenera, para evitar que la recolección sea destructiva, en definitiva, conocer el bosque, el fruto y su ecosistema.

Actuando de esta manera, no solo se obtienen frutos naturales, sin tratamientos y generalmente con el sabor que solo otorga la producción silvestre, también se produce un hecho soberbio, se adquiere el conocimiento de un ser vivo que es el bosque y de sus inquilinos, las plantas más significativas y valoradas, porque el bosque no es solo árboles.

Una de las precauciones convenientes es la de evitar las zonas en las que en el entorno haya minas, industrias que tengan algún tipo de emisión de gases, humos etc. centrales térmicas o nucleares, carreteras, zonas en las que haya constancia de que han sido tratadas químicamente, como algunos pinares que hayan sido tratados contra la procesionaria, pastos con animales sueltos por el riesgo que supone de la presencia de biocontaminantes, puntos limpios, que no lo son tanto, vertederos de todo tipo y especialmente desguaces por la presencia de metales pesados en el subsuelo en un radio próximo.

Pero la recolección ha de ser especialmente respetuosa y sostenible, son muchos los consejos que se han de contemplar en este aspecto, y el primero es informarse de cual es la forma perfecta para recolectar el fruto respetando el entorno, respetando la planta y las cantidades que no perjudican a la reproducción de la misma, no hemos de olvidar que las flores y los frutos son la forma en la que las plantas se reproducen y conviene saber cómo recolectar sin perjudicar esta función básica. Como norma general, conviene utilizar utensilios como navajas o tijeras pequeñas de podar para causar el menor daño posible, en las setas cortar dejando la parte inferior del tronco y transportar en cesta de mimbre no recubierta de plástico, con el fin de que las esporas caigan al suelo, no recoger todas las plantas posibles, respetar al menos el cincuenta por ciento y en el caso de flores u hojas nunca llegar al 70%, y ni que decir tiene que si no se conoce una planta, una seta o un fruto, respetarlo es lo lógico, otros lo pueden conocer y sacarle partido, y aunque se conozca que no es comestible, no lo es para los humanos, otros animales o insectos pueden considerarlo básico en su alimentación y su destrucción puede producir un daño irreparable.

Un jardín con poca necesidad de agua (Núm. 2)

En países meridionales, el agua es un bien escaso, tanto que, en algunas zonas, durante la temporada estival, se producen a menudo restricciones al riego, con importantes multas.

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Pero no solo esa actitud administrativa ha de ser la motivación para tener un jardín sostenible, sino el concepto de disponer de un rincón cuidado pero acorde con el clima que le alberga.

Ha caído en mis manos un libro extremadamente útil, interesante y recomendable, “Jardín con poca agua”, ni que decir tiene que vivo en una zona de España donde el clima continental es más extremo en sus extremos, es decir, el invierno es muy frio y el verano cálido como para buscar las sombras hasta andando, el otoño y la primavera no son especialmente como se espera de ellos, a veces no son excesivamente húmedos y vienen con sorpresa, una nevada con muy bajas temperaturas o días propios de verano con un enorme calor, es lo que hay, igual que en zonas de vegetación mediterránea el agua a veces viene toda a la vez con una gota fría y en vez de aposentarse en el suelo, lo que hace es llevárselo entero en forma de erosión por las riadas, en definitiva, la flora de la zona está muy especializada para soportar una climatología concreta, lo que conocemos por ecosistema, y es el clima el que marca el camino a seguir.

Pero el ser humano tiene un comportamiento peculiar, que si los animales con los que compartimos espacio vital fueran capaces de hablar, no pararían de criticarlo e incluso mofarse de él. Construimos viviendas en zonas donde el agua tiene su paso obligado en caso de cuantiosas precipitaciones, destruimos plantaciones que fijan el terreno al suelo para modificar el paisaje, provocando cambios dramáticos en la orografía que, como no puede ser de otra manera, coadyuvan la erosión, destruyendo zonas importantes con lo que ello supone para el equilibrio medioambiental, pero lo mas curioso es que siempre desea lo que no tiene, y en la jardinería eso se hace patente como en pocas cosas.

Yo recuerdo mis excursiones al campo en los años sesenta, cuando era un niño, por los pinares de Castilla, y no echaba de menos las praderas de césped de los parques, estaba acostumbrado a la tierra curtida y la pinocha, solo cuando se alargaba el recorrido a mas de 1200 metros de altitud en la sierra de Guadarrama, las praderas hacían acto de presencia y era bonito, cada cosa en su lugar. Sin embargo, la moda de los jardines de tipo ingles, con enormes praderas de césped se fue imponiendo, un oasis, pero ajeno a la climatología circundante. ¿Que implica esta moda? Fundamentalmente un mantenimiento que en origen no es casi necesario y un aporte del agua que la naturaleza no da por si misma, es decir, al día de hoy, una praderita pequeña sale por un pico, tanto en dinero como en trabajo. Pero el problema no suele ser solo el césped que lo es y no pequeño, también se han introducido en zonas en las que normalmente no suelen estar de forma natural, especies arbóreas o matorrales, de gran belleza, eso si, pero que requieren importantes aportes de agua.

A pesar de que en los parques y jardines se pueden ver carteles que rezan que el agua utilizada para el riego es agua reciclada, la realidad suele demostrar lo contrario, montar un sistema de reciclado realmente eficiente, es más costoso que tirar por el sumidero miles de metros cúbicos de agua apta para el consumo humano y tratada para ello, al menos a corto plazo y ya se sabe lo cortoplacistas que son los responsables políticos en general, poco les importa lo que pase unos días mas allá de las próximas elecciones, especialmente si ellos no son los ganadores, todo esto dicho, claro está, salvando honrosas excepciones, que las hay aunque no sean muchas por desgracia. Tal vez por eso, y dando por imposible al sector publico, conviene actuar de forma individual, en aquello cuya coherencia si es parte de la voluntad personal y no colectiva. El jardín de cada uno, claro, quien pueda permitírselo, puede ser muy hermoso sin tener que lucir especies de ecosistemas poco compatibles con el entorno, además, introducir especies exóticas, algunas de ellas invasivas, dejará un jardín muy bonito pero en poco tiempo invadirán parte del jardín y se propagarán a lugares no controlados, rompiendo el delicado equilibrio ecológico del entorno, buenas pruebas de ello se encuentran a simple vista, y sino dense un paseo por los jardines de Madrid y haga el esfuerzo de comprobar el sonido de las aves que predominan sobre las demás, y verán que son graznidos de las cotorras de Kremer, en vez de los vencejos y gorriones, en muchos casos desplazados por las poderosas cotorras, esto ocurre de la misma manera en las especies vegetales.

Tal vez una de las precauciones básicas es documentarse, hoy afortunadamente hay muchos medios de hacerlo, saber cuales son las plantas y las especies arbóreas que resisten las temperaturas habituales en la zona, buscar las variedades más raras de esas especies en la zona, seleccionar también las que necesitan menos riego, excepto, claro está, en las zonas en las que la humedad permite otras posibilidades, como lo que ocurre en el norte de España. Pero hay más cosas que hacer, como cuidar la calidad de las plantas que se compran, hablar con el vivero para saber cual es el origen de la misma, sin ha sido cultivada en invernadero y ha estado allí hasta su llegada a la tienda, una planta ya aclimatada sufrirá menos y por tanto necesitará menos agua para superar el trasplantado, momento critico para ella.

Por otra parte, al plantar es conveniente prever con antelación el sistema de riego utilizado, ahora hay sistemas de riego por goteo que pueden mantener el jardín lozano en verano con un consumo de agua mínimo, en definitiva, planificar el jardín con un poco de coherencia e información para evitar tirar el dinero, ya sea del exceso de agua o por dejar morir plantas para no incurrir en faltas a la norma de las administraciones en orden a las restricciones que a veces se producen.