El Castañar de El Tiemblo


Hacía tiempo que ansiaba conocer el Castañar de El Tiemblo y a su famoso Abuelo, un anciano castaño que, si pudiera celebrar su cumpleaños, ya apagaría más de 525 velas.
Y ciertamente prefería visitarlo en otoño o primavera. Se dieron las circunstacias favorables para hacer una visita a este espectacular paraje y realizar una preba más de la Lumix FZ 1000.
Situado a pocos kilómetros de la localidad, en el llamado valle de las Hiruelas, el castañar nos regaló un espectáculo visual estremecedor. Pocas veces he sentido pasear por bosques primigenios y esta ha sido una de ellas. Una luz limpia, extremadamente sutil filtrandose ente las hojas que, por mor de esa temperatura inusual que estamos viviendo en otoño, compartía colores verdes primaverales con los amarillos y dorados del otoño, sinceramente, único.
Un paseo de 4 kilómetros con todo tipo de paisajes dentro de un bosque muy especial y cuidado, que regala más a los sentidos que el esfuerzo que reclama.

En cuanto al video, está grabado con la Panasonic Lumix FZ 1000 en 4K, pero a 24 FPS, posibilidad que recientemente se ha habilitado en una actualización de firmware (versión 2.0) y que permite un look cinematográfico especialmente apetecible.
Pronto trataremos de hacer alguna prueba más con los vídeos que tenemos pero con algún LUT e imitando el formato estenopéico, cuando lo hagamos, veréis el resultado.

Puente del Descalzo, Cercedilla

No es la primera vez que estas viajas piedras romanas nos llaman, No es tanto la historia como la belleza del paraje lo que nos acerca, o tal vez es la conjunción rara de belleza natural y poso histórico lo que nos lleva una y otra vez a pasear por la zona, a sentir la vibración de la Naturaleza y de la Historia que la cultura Romana impregnó en estos parajes.
Y en esta ocasión, nada mejor que volver para realizar nuestra primera experiencia audiovisual en Ultra Alta Definición, (UHD) o 4K como se prefiera.
Sed generosos pues es nuestra primera experiencia.

Que lo disfruteis.

El alma de la cámara, el sensor (Núm. 8)

En el fondo, el fotógrafo es la versión moderna del pintor, que en lugar de usar pinceles y pinturas, maneja la luz, ya sea artificial o natural, incluso busca modificarla en origen para obtener los resultados buscados.

Cualquiera aprieta el botón de una cámara en automático y saca una buena fotografía, las cámaras digitales de hoy en día trabajan mucho y bien para convertir a alguien que apenas tiene interés en el arte fotográfico en un fotógrafo muy digno, pero la creación es un paso grande, digo grande que no difícil.

Crear es contar una historia en una imagen o en un vídeo, es transmitir sensaciones, belleza o al menos el concepto de belleza del creador, utilizar pinceles o bites tan sólo es tecnología, el resultado final, el concepto, es una forma de expresión tan hermosa y válida como las tradicionales bellas artes.

Recuerdo haber leído en una reciente ocasión que las pinturas que se fabricaba Miguel Angel tenían un contenido altamente tóxico, pero utilizar compuestos peligrosos en aquellos tiempos era la única manera de lograr los colores que en el alma del pintor ya existían, era una especie de alquimia al servicio de la belleza. Hoy Miguel Angel o Leonardo seguro que hubieran utilizado medios de alta tecnología y, por qué no seguro que hubieran sido excelentes fotógrafos.

El fotógrafo, cuando da el salto a la creatividad, cuando empieza a contar historias que son de interés, cuando transmite estados de ánimo, empieza por conocer sus pinceles, las cámaras y su pintura, la luz. Y siente la necesidad de plasmar en una captura el color y la forma que en su espíritu produce una vibración placentera. La búsqueda de las formas y los colores pasan por conocer las limitaciones de sus pinceles y su pintura, que en el caso de la tecnología fotográfica digital son mucho más pequeñas de lo que pudiera imaginar, solo el desconocimiento limita más que un sensor o que una ausencia de luz. Sorprende las cosas que se hacen con la cámara de un teléfono móvil, sabiendo utilizar sus virtudes y sus limitaciones en favor de un resultado concreto.

Sea el lector un creador que trata de capturar un sueño para contarlo a sus semejantes o ejerza de cazador, esperando que la imagen salte a sus ojos, conocer los pinceles y la paleta es tan importante como saber las limitaciones del lienzo.

Hay una extendida creencia que cada vez se muestra más errónea pero que, por lo arraigada en el imaginario general, los fabricantes la explotan como método de mercado, la cantidad de pixels, a mayor cantidad, mayor calidad… y no, ni mucho menos, una cámara con muchos megapixels no necesariamente es mejor. La cantidad de pixels en realidad indica la capacidad de ampliación del fichero a la hora de imprimir, pero con 12 MP ya se logran ampliaciones superiores a una Din A3, es decir doble A4, muy por encima de lo que va a ser habitual de cualquier usuario medio. Así, la pregunta lógica es, ¿Dónde está la calidad y la definición de una cámara? En mi opinión en dos puntos clave, en la óptica y en el sensor. De las ópticas hablaremos el próximo número, ahora el protagonista es el sensor, en un momento en el que los aficionados han descubierto que precisamente el sensor específico de las cámaras fotográficas han revolucionado el mundo del video.

Recuerdo cuando tuve la fortuna de comprar mi primera réflex, una Zenit E de fabricación rusa, tan sólida y pesada como traicionera, que el vendedor me dijo, “has elegido bien una cámara de paso universal”, el paso universal no era otro que el basado en la película de 35 milímetros, nacido en 1892 de la mano de Dikson y Edison para la industria cinematográfica y que el ingeniero alemán de Leitz, Oskar Barnack adaptó para reducir el tamaño de las cámaras fotográficas e ir condenando al olvido a las placas individuales, el resultado forma parte de la historia, la primera cámara en utilizar la película de cine en carrete, fabricada en 1924 por Leitz tiene un nombre que es un mito fotográfico que ha llegado hasta nuestros días: Leica, nombre que proviene de la unión de Leitz, el fabricante y Camera.

Hasta la aparición de la fotografía digital, los 35 milímetros han sido la base de los sistemas fotográficos de aficionados y profesionales, hasta el punto de que, en las cámaras más extendidas y apreciadas, las réflex, ha sido la base para definir las ópticas, la focal es la relación entre la longitud de la lente y el tamaño del negativo, esa es una apreciación a tener en cuenta cuando se utilizan las ópticas compatibles de las tradicionales réflex analógicas, porque la relación varía en función del tamaño del sensor.

Han pasado más de veinte años desde la aparición de las primeras cámaras digitales comerciales de fotografía y esos minúsculos sensores de menos de un megapíxel que si bien hacían muy buenas fotos, apenas permitían ampliaciones de más de 13×18 cm. con calidad suficiente. Los sensores han crecido poco a poco, no solo en la cantidad de pixels, también en el tamaño. El objetivo lógico era acercarse a esos míticos 35 milímetros, lo que se conoce en inglés como Full frame, es decir formato completo, y desde hace algo más de tres años esta meta ha sido superada.

¿En qué hay que fijarse a la hora de comprar una cámara respecto al sensor?, lógicamente después de lo dicho, en el tamaño. Cuanto mayor sea el tamaño, mayor número de pixels pueden estar y por lo tanto más información pueden capturar, pero eso, que es cierto, tiene connotaciones especialmente importantes, cuanto mayor es el sensor, más cantidad de luz captura, lo que significa que es capaz de tomar instantáneas con menos luz ambiental y en caso de altas cifras de sensibilidad ISO, significa menor cantidad de ruido, esa molesta presencia de grano en las zonas oscuras, como ocurría en la fotografía analógica cuando se utilizaba película rápida y en especial, cuando se forzaba en el revelado. Lo ideal sería una cámara de formato completo, pero por el momento, es difícil encontrar un equipo por debajo de los 1500 € solo el cuerpo de cámara. En este tipo de sensor las ópticas responden correctamente, es decir, un zoom 55- 250 es exactamente eso, un 55-250.

La alternativa más económica y, por experiencia lo digo, de gran calidad es el sensor APS-C, algo más pequeño, con algunas ventajas menos pero los cuerpos de cámara réflex con este sensor se pueden encontrar nuevas desde 350 euros buscando bien, sin embargo el factor de conversión es de 1,6 lo que significa que un objetivo de 300 milímetros responde en realidad como un 480 milímetros, es decir, multiplicando la distancia focal por 1,6. Si esto es una virtud en el tele, no lo es tanto en el angular, por ejemplo en un 18 milímetros la focal real respecto al sensor es de 28,8 milímetros. En las cámaras Bridge, como la Nikon coolpix p510 el factor de multiplicación es aún mayor, pero al tener un objetivo no intercambiable, el factor de multiplicación es despreciable.

Geoetiquetado de fotografías (Núm. 7)

No es infrecuente hacer fotografías en lugares fantásticos y después, al intentar localizar el lugar en un mapa, es casi imposible a pesar de avances como el de Google Earth, tal vez por eso, los caminantes que tengan cierta tendencia al olvido, verán como algo muy útil el geoetiquetado de las fotografías.

Todos los equipos de fotografía digital adjuntan a la información gráfica otra referida a los datos referidos a la fotografía, fecha, hora, cámara con la que se ha realizado la imagen, sensibilidad ISO, valores del diafragma, velocidad de obturación y automatismos utilizados. Normalmente no son datos visibles si no se saben buscar, pero cuando se retocan con Photoshop o con LIgthroom, por ejemplo, esos datos pueden ser extremadamente útiles al aficionado. Esos datos se conocen como Exif (Exchangeable image file), pero a esos datos de la fotografía se le puede añadir uno que permitirá localizar el lugar de captura de la imagen en un mapa, eso es precisamente el geoetiquetado, añadir mediante un GPS, ahora presente en las cámaras más viajeras y aventuraras, las coordenadas a los datos Exif.
Esto puede parecer complejo, pero si la cámara dispone de GPS integrado, tan solo necesita activarse en el menú de la misma.
Normalmente, el GPS de las cámaras no tiene más funciones que las del geoetiquetado, aunque algunas incluso llegan más lejos, pero no es habitual. Para visualizar los datos, cada marca tiene un software adecuado en el que se incluyen mapas donde aparecen las coordenadas de la fotografía realizada y se sitúa en el mapa. ¿Cómo conocer los metadatos y las coordenadas con un ordenador?, sencillo, sobre el fichero de la imagen se pulsa la tecla derecha del ratón y a continuación la pestaña detalles, ahí se encuentran todos los datos de obtención de la fotografía y si está presente la geoetiqueta, allí están las coordenadas GPS, situarlas en el mapa en google Eart o google maps o en los mapas cargados en la memoria, cosa que permiten algunos modelos, no es nada complejo y desde allí, borrar los datos tampoco lo es, es conveniente tener en cuenta que las coordenadas, según donde se hayan hecho las fotografías puede ser un dato crítico, permitiría localizar cosas o personas y esto puede y de hecho es contrario a la privacidad, por lo que, no aconsejamos el geoetiquetado para fotografías familiares en lugares privados, puede traer problemas, como problemas puede traer llevar una cámara con GPS en ciertos países, por ejemplo, en China no está permitido salvo autorización gubernamental, ni que decir tiene que esa autorización suele ser misión imposible, pero lo que es peor, puede impedir la entrada del equipo fotográfico en el país, cosa que suele llevar aparejada la requisa y por tanto, la pérdida del aparato.

Una de las características más interesantes para los que gustan de hacer rutas por el campo, está en la posibilidad de que el GPS trace en el mapa la ruta que se ha seguido, colocando las fotos en cada uno de los lugares donde ha sido tomada. En función del programa que se use para este trabajo, puede exportarse para que otros aficionados puedan encontrar los lugares y seguir los mismos recorridos orientados por un receptor GPS.

Como puede verse, la presencia del receptor en el hardware de las cámaras tiene ventajas e inconvenientes, antes de decidir la compra será bueno decidir si las ventajas superan a los inconvenientes o al contrario porque el precio no suele ser inconveniente ya que se encuentran cámaras especialmente interesantes y a buen precio con el GPS incorporado. Es más algunas de ellas son utilizadas frecuentemente para usos profesionales que requieren de tener en el archivo los datos de geolocalización de la imagen.

Existen GPS con cámara de fotos que hacen la misma función y con mucha más precisión, pero claro, siempre estamos a vueltas con la disyuntiva de qué es lo que tiene prioridad, si la localización o la fotografía, un GPS con cámara primará la precisión y una cámara con GPS primará la foto, por eso, cada uno, en el caso de que la solución del geoetiquetado sea interesante ha de establecer sus prioridades.

Video HD en cámaras fotográficas – Accesorios específicos para vídeo (Núm. 6)

Partiendo de la premisa conocida de que una cámara fotográfica no es una cámara de vídeo y por tanto su manejo difiere y su diseño también, si, como es mi caso, la cámara va a hacer más vídeo que fotografía, necesitará mejorar su comportamiento, aproximarse algo más a las prestaciones de una cámara de vídeo, y ese hecho plantea un interrogante. ¿Merece la pena partir desde cero comprando una cámara de fotos para vídeo?

Aunque al final esto quedará más claro, en mi opinión la respuesta es no. Si se trata de hacer fotografías y vídeo familiares, sí, si la presencia de la cámara y lo que se puede hacer con ella es secundario en los viajes y paseos al campo, la respuesta también es sí, si no se plantea la actividad videográfica como algo cuya importancia en las salidas es prioritaria, la respuesta es sí. Otra cosa distinta es que, partiendo de las premisas que hacen la elección favorable a una cámara de fotos, como me ha ocurrido a mí, te entra el veneno del vídeo en HD y el porcentaje de vídeos supera al de fotografías después de un tiempo de utilización, pero ya hay lo que hay, es decir, no se puede elegir la cámara de vídeo que hace fotos en vez de la de fotos que hace vídeo, menos adaptada a esta función aunque el resultado sea fantástico.

Demos por sentado que lo ocurrido es esto último, que ya tenemos una excelente cámara de fotos, capaz de hacer un vídeo excelente y que pretendemos utilizarla mucho para grabar vídeos en alta definición.
Hay dos parámetros de diseño que dificultan la toma de imágenes en movimiento, la forma de empuñar y la de controlar la toma visualmente. ¿Por qué?, porque no es lo mismo una toma estática única, realizada en muchos casos con velocidades de obturación suficientemente rápidas, que una toma en la que el movimiento de la cámara pasa automáticamente a formar parte de la composición, y sus velocidades de obturación son fijas para que el aspecto de la imagen sea lo suficientemente bueno. El otro es que la pantalla suele ser fija, el visor también si es que lo tiene, como en las DSLR con espejo, este visor no sirve para nada porque pasa a negro en cuanto se inicia la grabación. Pero quizás lo peor está en dos puntos muy concretos, la capacidad de ver en la pantalla en ciertas condiciones de luz, es imposible controlar la grabación o verificar el enfoque.

Para resolver estos problemas existen los llamados estabilizadores, desde 30 hasta más de 1000 euros, mientras que para mejorar la capacidad de visión no hay más que dos soluciones, o acoplar un visor en la propia pantalla, hablamos desde 25 euros si no se necesita ajustar las dioptrías hasta los 400, con extraños pasos intermedios, solución que exige saber con exactitud el tamaño de la pantalla de la cámara, porque no son universales, o utilizar una pantalla externa con parasol, más caro pero más llamativo, aunque exige en muchos casos la presencia de un sistema de estabilización algo más costoso que el de 30 euros.

En este punto conviene recordar que no todos los trípodes son especialmente útiles para la grabación de vídeo. Los ideales, independientemente de su precio son aquellos que disponen de lo que se denomina “cabeza fluida” para entendernos, cuando se aplica presión para realizar un “paneo”, es decir, mover la cámara de un lado a otro sobre el eje del propio trípode, el movimiento no va a saltos, es fluido y suave.
Otro de los accesorios imprescindibles para una calidad de vídeo suficiente, tiene que ver con el sonido, el micrófono interior de las cámaras de fotos, por muy bueno que sea para su origen, ofrece una calidad a todas luces insuficiente, además, la proximidad con la maquinaria del equipo suele producir ruidos que luego son difíciles de disimular, volvemos a la realidad, una cámara de fotos no tiene gran problema con los ruidos de la máquina, pero la cámara de vídeo sí, por ello se cuida mucho tanto la ubicación del micrófono como su capacidad de captación. Existen varios tipos de micrófonos que se pueden adaptar perfectamente a la zapata de accesorios y se conecta a la cámara, hablamos claro de los modelos DSLR medios, como la Canon 550d, se pueden encontrar en tiendas chinas desde los 25 euros de calidad media baja o los Rode, para mí de los mejores, a partir de los 120 euros o los Sennheiser, muy buenos y de precios ligeramente superiores. Otras marcas de calidad media pueden oscilar entre los 75 y los 125 euros de media y dan una calidad de sonido muy aceptable. Otra alternativa más profesional y un poco más cara, pero que por el contrario exige sincronización en postproducción es la doble grabación. Se toma sonido de referencia con la cámara y se graba sonido profesional con una grabadora digital y un buen micrófono, luego se utiliza la grabación de referencia para la sincronización, muchos programas de nivel medio de postproducción esto lo pueden hacer casi automáticamente. Las grabadoras óptimas para este trabajo vienen costando más de 150 euros y hasta los 500. Las marcas recomendadas son Sony, Zoom o Tascam. A mí me gusta mucho la que utilizo, su relación calidad precio es excelente y está entorno a los 200 euros, pros, que graba en formatos de muy alta calidad como Wave o MP3 con distintas graduaciones, graba en estéreo con dos micrófonos internos, permite el uso de cualquier micrófono profesional ya que tiene la posibilidad de alimentación Phantom y guarda las grabaciones en tarjetas SD, pero sobre todo, la calidad de grabación es excelente y el tamaño tan pequeño como el de un paquete de tabaco, que puede disimularse incluso en un bolsillo, es la Roland R-05, muy usada por músicos, por algo será, tan solo un pero a este aparato, no tiene altavoz, por lo que hay que acompañar unos auriculares para poder comprobar que el sonido es correcto.

Por último, es imprescindible un filtro de densidad neutra que permite jugar con la profundidad de campo cuando la luz es excesiva para el 1/100 máximo de velocidad de obturación. Yo uso uno variable, ajusto los parámetros que deseo y con el filtro aclaro u oscurezco para acoplar la exposición, este accesorio está entre los 20 y los 50 euros con buena calidad.

Tal y como hablábamos al principio, todos estos accesorios comprados conjuntamente con la cámara, son más caros que una cámara de vídeo que soslaya su necesidad, pero si se tiene ya la cámara de fotos y no hay posibilidad de adquirir una de vídeo, no queda otra, aunque a la larga salga más caro.

Video HD en cámaras fotográficas – Diferencias de nomenclatura (Núm. 5)

Aunque parezca mentira, la confluencia actual entre la fotografía y el video, en tiempos anteriores no se daba. Conceptos similares tenían y aún tienen denominaciones diferentes y formas distintas de contemplar las prioridades y las formas de trabajo.

En esencia, la fotografía y la imagen dinámica, que es como mejor puedo definir al cine y al video, utilizan las mismas materias primas, y básicamente la luz, pero lo hacen de forma diferente. Es lógico, una fotografía es la captura de la luz en un momento y solo en ese momento, el vídeo o el cine es el resultado de realizar entre 24 y 30 imágenes en un segundo. El hardware puede valer, pero el procedimiento es diferente, y de lo que hablamos ahora es de una cámara de fotos, es decir, un aparato que está pensado para fotografías únicas, imágenes que no necesitan, normalmente, ser asociadas a otras, por ello, es fundamental conocer ambas formas de actuar y las definiciones para procedimientos similares.

En las cámaras de vídeo, el diafragma de fotografía recibe el nombre de iris, el obturador tiene el mismo nombre aunque diferentes aplicaciones, y la sensibilidad ISO recibe en vídeo el nombre de ganancia y se mide en valores de decibelios, no se utilizan las escalas DIN, ASA o ISO, esta última la utilizada hegemónicamente en la fotografía digital, que nacieron en su momento para valorar la sensibilidad de la película analógica y que ha continuado como baremo para lo mismo, la ganancia electrónica que se aplica al sensor para obtener mayor sensibilidad a la luz.

Si empiezo por aclarar estas diferencias de nomenclatura es esencialmente para que cuando quien se interesa por el mundo del vídeo en libros o páginas específicas, de las que obtener datos importantes, las diferencias de denominación no os confundan.

Pero uno de los conceptos que hay que entender fundamentalmente para hacer vídeo con las cámaras digitales está relacionado con las imágenes por segundo y la velocidad de obturación, es muy importante.

Para entenderlo hemos de saber que en cinematografía, tradicionalmente, para obtener una imagen aceptable a la interpretación que el cerebro hace de lo que ve, fotografía con una cadencia de 24 imágenes por segundo, en vídeo, el sistema PAL obtiene la información con 25 imágenes por segundo y en NTSC la cadencia de captura es de 30 imágenes por segundo. Eso significa que cada segundo el reproductor vuelca esa cantidad de imágenes para que el cerebro interprete movimiento. Centrémonos pues en la velocidad de 25 imágenes por segundo del sistema Pal, aunque si la cámara funciona solo con 30, bueno, cuando se hace postproducción el problema suele quedar resuelto.

Cuando se hace una fotografía, si disparamos en manual y en analógico, calculamos dos parámetros en función del resultado que se piensa obtener, la velocidad del obturador y el diámetro del diafragma, ya que la sensibilidad ISO de la película es un valor inmutable, es el que es. En fotografía digital se puede incluir en la ecuación un tercer parámetro, la sensibilidad, es decir, el número ISO. Hasta aquí todo correcto, pero para obtener en vídeo los resultados más razonables, más profesionales posibles, lo más indicado es trabajar en manual, porque la velocidad de obturación ha de ser fija y por norma al menos el doble de los frames por segundo (FPS), que si es de 25 Fps, para que el aspecto sea correcto, hemos de fijar el obturador a 1/50 o a 1/100, en mi caso y gracias al firmware de Magic Lantern, fijo los FPS a 25 y la velocidad de obturación a 1/100, pero… ¿y si hay poca luz?, entonces no queda otra que jugar con la sensibilidad ISO, aumentándola aun a riesgo de que aparezca el tan denostado ruido en las sombras y jugar con el diafragma. ¿Y si por el contrario, la luz es excesiva?, pues aun así la luz sigue saturando el sensor, no queda otra que recurrir a un filtro de densidad neutra, a poder ser variable, un accesorio que sirve además para poder jugar con la profundidad de campo, abriendo el diafragma al máximo y restringiendo la entrada de luz al oscurecer progresivamente el filtro.

Por tanto, una de las primeras cosas que es necesario para hacer videos en condiciones medianamente acertadas, es trabajar con una velocidad de obturación fija, 1/50 o 1/100. Y ajustar la exposición sin contar con este parámetro, lo que en vídeo sería modificar el iris y la ganancia, en una DSLR sería jugar con el ISO y el diafragma.

Nosotros estamos trabajando con una Canon 550 D con la que podemos trabajar en esas condiciones y una bridge que no permite ninguno de esos ajustes y la realidad es que a ojos de entendido se notan, pero después de la postproducción la realidad es que se nota poco.

Antes de terminar permítanme una recomendación sobre las tarjetas de memoria. Para que no se produzcan saltos de grabación o paradas, es imprescindible trabajar con tarjetas del tipo 6 o superior, nosotros no trabajamos con menos de tipo 10, eso es importante.

Video HD en cámaras fotográficas (Núm. 4)

Una de las características más emocionantes de las cámaras fotográficas de la actualidad es la posibilidad de grabar video en alta resolución, es una forma cómoda de llevar dos aparatos en uno, no solo en las salidas al campo, también en los viajes.

Aun a riesgo de ser reiterativo, siempre diré que la llegada a mis manos de la Olympus sp 800 uz fue todo un revulsivo a mi amor por la fotografía y el vídeo, que tenía un tanto aparcada por razones técnicas, a pesar de que no pulsé el botón rojo de grabación de vídeo hasta pasados casi dos meses desde que empecé a disfrutar de mi añorada bridge, cuando me aventuré en el vídeo digital sin cinta, abrí un campo que desempolvó mis estudios en el tema audiovisual de mis tiempos de ciencias de la información y del instituto de RTV, y en alta definición.

Recuerdo que esa función no la ofrecía mi Canon 400d y eso fue su final, el cambio por la entonces novísima 550 que aunque no era la fastuosa 5D MkII de formato completo, estaba a mi alcance y dispone de un sensor de 18 Mp. que no está nada mal, doy fe de ello. Hoy mi Canon ha grabado más vídeos que fotos ha hecho, probablemente en un porcentaje de tres vídeos por cada dos fotos.

La capacidad de las cámaras DSLR de formato completo para grabar vídeo con una imagen cinematográfica profesional no ha pasado desapercibida para los profesionales y aficionados avanzados del séptimo arte, de hecho, la Canon 5D MKII ha sido la protagonista al otro lado del objetivo de capítulos de series famosas, en concreto de la serie House, e incluso en largometrajes como la oscarizada Cisne Negro, alguna de cuyas escenas ha sido realizada con la popular 5D. Una cámara de fotos que se convierte en instrumento profesional para trabajos de alto nivel para vídeo y cinematografía, aunque parezca mentira es así. Si hay quien no se lo cree, internet está lleno de información al respecto, no tiene más que buscarla, sale a borbotones, pero lo que sí cabe preguntarse es la razón de esta “aparente” moda. El costo de la cámara es una buena razón, pero se diluye un tanto cuando se suma a su valor el de las ópticas ideales para ese trabajo cuando las usan los profesionales además de los accesorios que, para que cumplan a la perfección su función cinematográfica, hay que añadirles, por tanto, el precio se torna razón secundaria, lo importante es que la calidad que ofrece es impresionante y la versatilidad para ciertos trabajos, única. La utilización de un sensor de 35 milímetros, el mismo tamaño de la película cinematográfica analógica, tomas a 24 frames por segundo, la misma cadencia de una cámara de cine y los objetivos que permiten desenfoques y trabajos creativos que una cámara de vídeo, sino reúne estos requisitos no lo permite, es sin duda el enorme, el gigantesco diría yo, atractivo de estas cámaras para capturar imágenes dinámicas. Sin embargo no hay que olvidar que una cámara de fotografías es fundamentalmente eso, una cámara de fotografías que, aprovechando todo su potencial, también graba vídeos con gran calidad, pero por su función primordial, la fotografía, prescinde de ciertas aptitudes que tienen las cámaras de vídeo en función de los objetivos que han de cubrir. En cristiano, una cámara de fotos es esencialmente eso, una cámara de fotos, aunque sea capaz de hacer vídeos excepcionales, pero no sirve para cualquier trabajo de vídeo y abundo aún más, su forma de trabajar difiere de forma importante de una cámara de vídeo, y sigo abundando, cuando un fotógrafo, como fue mi caso, descubre las posibilidades videográficas de su cámara y decide explotarlas, ha de tomar más de la mitad de sus conocimientos de fotografía y guardarlos en lugar seguro, va a necesitar ese espacio para llenarlo con otros conocimientos específicos para una correcta captura de imágenes en movimiento, porque si no se contemplan esas especificidades, las tomas van a perder buena parte de su encanto y recordarán más a las viejas tomas de vídeo 8 de los ochenta y noventa que una cuidada toma digital.

Como presumo que los profesionales y aficionados avanzados al vídeo conocerán cómo se comporta una cámara de vídeo, me voy a centrar en como configurar una cámara de fotos para obtener las mejores imágenes, y como es un tema largo, este artículo lo dividiré en varias partes, centrándome en partes concretas y hoy simplemente haré una introducción a los conceptos básicos, así pues, conviene no olvidar que el diseño y el comportamiento de una cámara de fotos está pensado específicamente para hacer fotos, por lo que tiene ciertas limitaciones específicas, como la duración máxima de la toma.

Existe una limitación de la Unión Europea, una limitación fiscal por cuya causa, una cámara fotográfica, para no ser considerada una cámara de vídeo, que paga más aranceles, no puede grabar más de 30 minutos seguidos, esta es una limitación que en muchas de las cámaras de fotos es innecesaria, no pueden grabar muchas ni ese tiempo por dos causas bien distintas, unas por el peso del fichero, el formato de las tarjetas no acepta ficheros de más de 4 GB. por esa razón, cuando la grabación alcanza ese peso, se detiene y tarda algún tiempo en volver a grabar, poco o mucho, depende del firmware de cada cámara. La otra es que la disposición del sensor no está pensada para disipar el calor que se produce por el funcionamiento prolongado, las fotos no lo sobrecargan. El sensor se calienta y, como mal menor, empieza a generar ruido electrónico, lo que en fotografía analógica llamaríamos grano, con lo que la calidad se resiente de forma importante. A veces, cuando esto ocurre, la cámara detiene la grabación y no vuelve a permitirla hasta que la temperatura vuelve a ser aceptable y así evitar posibles daños. Como veréis, ésta, de salida y para ciertas situaciones es una limitación importante.
Otra de las limitaciones está en el sistema de autofoco. Las cámaras de vídeo se pueden regular para que sigan un objeto, un personaje sin perder el foco, esto no es posible en todas las cámaras fotográficas en el modo vídeo, como tampoco suelen aceptar la utilización del zoom eléctrico y si lo hacen, el ruido se cuela en la grabación. Las DSLR no suelen disponer de zoom eléctrico con lo que esta posibilidad solo se obtiene con accesorios cuyo peso obliga a la utilización de estabilizadores o trípodes. El sonido en las compactas y DSLR suele ser muy pobre, si se compara claro con las cámaras profesionales y salvo las segundas, no tienen la posibilidad de conectar un micrófono externo, razón por la que, cuando se hacen vídeos creativos, se suelen utilizar grabadoras digitales, se hace una doble grabación, en cámara y grabadora para, en postproducción, sincronizar el sonido valiéndose de la grabación de baja calidad como referencia, eso claro, para hacer vídeos con un sonido razonablemente bueno.

Como podéis ver, todos estos defectos se soslayan a base de adjuntar accesorios, excepto el de la duración que no tiene otra manera que la toma de planos de no muy larga duración.

Seguiremos hablando del vídeo en las cámaras fotográficas, los ajustes si los permite la cámara que viaje con el caminante, además de consejos y direcciones web para sacar el máximo partido a las polivalentes cámaras fotográficas en su fantástica función video, no os perdáis las siguientes entregas.

El taller del ático

Cámaras DSLR (Núm. 3)

Hace un par de meses hable de las cámaras bridge, traveller o minireflex, como cada cual quiera llamarlas, y lo hacía alabando especialmente una cámara que, cada día que pasa me gusta más, con la que disfruto cuando salgo a compartir con ella mis paseos por la naturaleza, la Nikon coolpix p510, pero para valorarla convenientemente, es imprescindible conocer el tipo de cámara con la que la comparo, una de las muchas DSLR que hay en el mercado.

¿Qué es una cámara DSLR? Como siempre, yo que soy periodista de la vieja escuela, empiezo por lo que me parece el principio lógico, saber a qué se refiere el acrónimo en cuestión: Digital single lens réflex, es decir, réflex digital de un solo objetivo… lo de un solo objetivo suena algo raro para los más jóvenes, que, bien a mi pesar, son la mayoría. Bien, es que en su momento había dos tipos de réflex, la monocular, y la binocular. Esta última disponía de dos objetivos gemelos, con la misma focal, uno de ellos disponía de obturador y diafragma, el otro era utilizado por una pantalla que se utilizaba como visor. Este tipo de cámaras fue utilizado por grandes fotógrafos, quien no recuerda la celebre Rolleiflex, la más afamada de todas o la japonesa Yashica mat, fantástica pero más barata. Pero no me permito más dispersiones que las necesarias para recordar viejos tiempos, las cámaras más valoradas por los aficionados y profesionales del sector, en especial los fotoperiodistas, eran las réflex monoculares dotadas de un pentaprisma que permite enfocar y encuadrar con la misma óptica que después utilizará la cámara para obtener la imagen, esto fue un avance memorable, permitía la creatividad en el encuadre y de esta manera ahorrar en negativos, cada foto costaba un dinero en negativo, revelado y positivado, que tiempos, por aquel entonces la fotografía era una afición cara, no estaba al alcance del hijo de un obrero como yo. Pero volvamos a las SLR (aun la D era ciencia ficción). Recuerdo que dos fueron las marcas que tenían un hueco en el lugar donde se guardan los deseos de los aficionados, la Asahi Pentax y la Nikon F1. Tal es así que a estas cámaras en los 60 y 70 se las conocía como tipo pentax.

Con la llegada de la era digital, justo cuando las réflex monoculares alcanzaban su máximo desarrollo con cámaras tan fantásticas como la Canon EOS 1, buque insignia de la marca nipona que, con la d de digital, ha llegado hasta el presente, siendo la más alta de gama incluso en la actualidad.
Cuando el respaldo para película deja espacio al chip captador de imágenes, la presencia de un pentaprisma con su espejo móvil han perdido en buena medida su protagonismo, al poder encuadrar exactamente a través del objetivo de la cámara y verlo en la pantalla posterior, el sistema DSLR ofrece ventajas importantes pero no basadas en el pentaprisma, tal vez por eso todas las marcas de cámaras fotográficas están desarrollando o lo han hecho ya, cámaras sin espejo, muchas de ellas tienen un visor que se asemeja al óptico de las réflex, pero en realidad es un visor electrónico no óptico. Sin embargo, la imagen de las DSLR siguen siendo garantía de buena cámara y de resultados fantásticos, pero eso no siempre es un axioma, tener cámaras DSLR para utilizar solo los sistemas automáticos es como utilizar un Bugati Beyron para ir al supermercado, tiene más problemas que ventajas. Sin embargo, dar una vuelta en el viejo Nurburgring sí justifica la presencia del Bugatti. Una DSLR es fantástica si el fotógrafo es inquieto y le gusta experimentar, por ejemplo, con las fotografías HDR o, por ejemplo, para disfrutar de la última moda, los time lapse, videos realizados con fotografías realizadas en lapsos controlados y de las que hablaremos en un artículo futuro. Otra de las razones para decidirse a pagar el incremento de precio sobre una cámara bridge, por citar un ejemplo conocido, es si el fotógrafo desea seleccionar personalmente la calidad de las ópticas, no hay que olvidar que hay objetivos que pueden multiplicar por dos, tres o hasta cinco veces el valor del cuerpo de cámara, pero ofrecen unas prestaciones cien por cien profesionales y espectaculares. Pero aun hay un par de razones que hacen de estas cámaras decisiones optimas si es que el bolsillo se lo puede permitir, una es la capacidad de programar su funcionamiento para adaptarlo a la forma de trabajar del fotógrafo y en especial, la posibilidad de trabajar en ficheros Raw, un formato profesional que permite retoques posteriores para solucionar problemas de la toma, no todos, pero lo cierto es que ayuda mucho y los resultados suelen ser muy profesionales si se hacen bien. La otra es que, el tamaño de los captadores, algunos de tamaño completo (35 mm), es decir, idénticos a un fotograma tradicional, todos ellos por encima de los 20 megapixels, es decir, de una extrema calidad, y es precisamente esa característica la que les ha permitido durante algún tiempo competir con las más avanzadas cámaras de vídeo e incluso haber sido elegidas por productores para sus producciones, por la posibilidad de utilizar ópticas variadas que permiten obtener, junto con el tamaño del chip, un “look” cinematográfico excelente. Algunas series conocidas de televisión han sido grabadas con Canon 5 D MK II y su chip de formato completo, concretamente el ultimo capítulo, si no me equivoco de la sexta temporada de la serie House fue una de ellas, y el resultado es inmejorable, pero esa fama ha llegado al cine, la oscarizada Cisne negro, se aprovechó de las ventajas de la Canon DSLR de formato completo para poder grabar en localizaciones reales en las que el espacio limitaba hasta impedir la utilización de cámaras cinematográficas y la verdad es que el objetivo se cumplió con creces, visualmente la película es fantástica.

Pero las DSLR también tienen desventajas, para empezar, son más caras. Una cámara media que realmente justifique su adquisición supera los 500 euros solo el cuerpo, sin óptica, aunque las marcas ofrecen packs en los que se incluyen ópticas a buen precio. Un truco que, reconozco no haber seguido siempre, es esperar a que los fabricantes pongan en el mercado un modelo que sustituye al que se le ha echado el ojo, lo que suele ocurrir cada año, y tener paciencia para obtener descuentos de hasta un cuarenta por ciento sobre el algo inflado precio de tarifa. Es una buena forma de ahorrar disfrutando de un equipo muy avanzado, por lo tanto, un primer consejo es no obsesionarse con los últimos modelos, eso se paga y caro.

Otra de las desventajas es física, son grandes, pesan más y llevar un equipo medianamente completo obliga a portar una bolsa con al menos dos objetivos, baterías de recambio y si el fotógrafo es un tanto perfeccionista, además un trípode, los hombros, a mis años, sufren bastante, por eso uso tanto la pequeña Nikon.

Siguiendo con las desventajas, la que más me fastidia es administrativa, por cuestiones de no entrar en conflicto con las videocámaras, no pueden grabar más de 20 minutos seguidos, pero hay otro motivo para esta limitación, la temperatura del chip. Son cámaras pensadas para la fotografía fundamentalmente, por ello, no se han puesto las pilas los ingenieros en el proceso de refrigerar el captador, por lo que, en tomas muy prolongadas, se calienta y el resultado es que, en el mejor de los casos, genera mucho ruido, lo que en mis tiempos llamábamos “grano”.

Esta especial moda de usar DSLR para vídeo por su gran Captador de imagen ha producido una reacción en los fabricantes modificando sus líneas de cámaras de vídeo, así, recientemente Sony ha mejorado su gama de videocámaras de usuario de primera línea, las NEX VG de óptica intercambiable con la magnifica VG 900, con captador de 35 milímetros y resultados sensacionales por un precio alrededor de los 3.000 euros, pero sin las limitaciones que pesan sobre las DSLR para hacer vídeo.

Imágenes HDR (Núm.2)

HDR es el acrónimo de alto rango dinámico (en sus iniciales en ingles), una técnica fotográfica que, en si misma sirve para realzar imágenes o incluso modificarlas partiendo de dos o más fotografías con distintos parámetros para lograr efectos espectaculares.

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En el último numero decía que la Nikon tenia la posibilidad de hacer fotos en HDR y he recibido alguna que otra consulta al respecto, ¿Qué es eso del HDR? Para aquellos que no sepan lo que es, primero les pido que vean las fotografías que ilustran este artículo, con eso se podrán hacer una idea, especialmente en lo que se refiere a la fotografía de paisaje.

La técnica HDR consiste en unir dos o más fotografías con distintos valores, es decir, fotografías con cierto grado de subexposición, con exposición perfecta y con cierto grado de sobreexposición y mezclarlas con Photoshop o con un programa al efecto, como puede ser el que más me gusta, Photomatix pro, aunque hay otros muchos, además de plugins que permiten la mezcla de fotografías con distintas modificaciones para obtener efectos diferentes.

Para que el programa tenga lo necesario para lograr estos efectos es necesario actuar de forma muy concreta y que la cámara permita ciertas libertades, una cámara totalmente automática, es decir, que el fotógrafo no pueda programar ciertos parámetros, no permite esta técnica o la limita teniendo que falsear las tomas, el resultado obtenido no es tan llamativo y las posibilidades de diseñar la imagen son escasas.
Partamos de una cámara media, una réflex gama media o gama baja es perfecta, la Nikon que tanto me gusta, la Coolpix P510 también aunque no fotografíe en formato RAW.

La base es obtener dos o más fotos con distinta exposición, pero antes de oprimir el disparador conviene recordar que las fotografías han de ser prácticamente idénticas en cuanto a encuadre, es decir, el fotógrafo ha de prever el uso de un trípode y el temporizador de disparo.

Al tener que mezclar las fotografías sucesivas, el sujeto ha de ser estático, si hay movimiento, la técnica a emplear es diferente, y el resultado algo más discreto.

Con la cámara en el trípode, escogido el encuadre, se procede a preparar técnicamente la captura de imágenes. Al utilizar el trípode, lo primero que se hace es desactivar los sistemas de estabilizado, de lo contrario se perderán detalles. A continuación, se activa el “bracketing” o ahorquillado de la exposición, las cámaras actuales de gama media permiten obtener tres fotografías con distintas exposiciones, la que se hace con los parámetros óptimos, una sub-expuesta y otra sobre-expuesta con el mismo disparo, y permite seleccionar la diferencia de pasos respecto a la fotografía óptima, en pasos de un tercio del valor de exposición, cuanto mayor sea esta, mayor es el dramatismo que se puede obtener. Pero si no está este sistema disponible, en manual es posible programar sobre los parámetros óptimos, haciendo cada fotografía de forma manual y así obtener los pasos necesarios de exposición. Una vez obtenidas las fotografías, el paso siguiente es en el ordenador. Pero, ¿Qué ocurre con las fotos en movimiento?

Para esta técnica, se parte de una única fotografía, pero se obtienen de la misma, utilizando Photoshop o Lightroom, las fotografías subexpuestas y sobreexpuestas, con ello se evitan tres o más exposiciones sucesivas, y también por eso y por la precisión que se obtiene con un fichero Raw, se recomienda utilizar las fotografías en ese formato, si es que la cámara lo permite, que no todas lo hacen.

El resultado final se logra importando las tres imágenes con el programa adecuado, éste las mezcla y variando los parámetros, se obtienen resultados como los que reflejamos en estas páginas, simplemente espectaculares.
Les recomiendo que hagan pruebas, a veces los resultados son de escaso valor, pero modificando parámetros del programa, se obtienen fotos que ni siquiera podrían haberse imaginado.