Ley del Sector eléctrico en España ¿Estamos tontos? (Núm. 12)

Quería hablar en esta ocasión de una de las mayores barbaridades que un legislador puede poner en marcha y esta es la nueva ley (con minúscula, por razones obvias) que regula el sector eléctrico. No voy a entrar en temas de mayor calado, que no de mayor estupidez, como el del déficit tarifario, ni soy economista ni lo deseo, pero entre unos y otros están despojando a los ciudadanos de algo que les pertenece, el derecho a vivir con las mínimas necesidades cubiertas. Un buen amigo me comentaba hace unos días que envidiaba a los pájaros, en definitiva a la flora y la fauna autóctona, viven sin tener que pedir permiso a nadie y no tienen que pagar por hacerlo, en el fondo, me contaba, un gorrión tiene más libertad que un ser humano, “fíjate bien, la esclavitud no ha sido abolida, trabajamos para unos pocos que se hacen imprescindibles a nuestros ojos y no nos damos cuenta” estas fueron sus palabras y he meditado sobre ello, tiene razón, toda la razón, pero se ha quedado corto, no contaba con la ambición y la avaricia de los que obtienen el beneficio.

Hubo un tiempo en el que el sector eléctrico era de propiedad estatal en España, pero eso se acabó para que “España fuera bien” a corto plazo, ya se sabe que las elecciones son cada 4 años y una maldita acera a veces trae votos aunque no sirva para nada y cueste varias veces lo que vale. El sector energético, en su mayor parte, pasó a manos privadas, cuando no ajenas a los intereses de los ciudadanos. El precio de la energía, vital para los habitantes de cualquier país, pasó entonces a tener un objetivo ajeno a la política, al interés de la mayoría, ahora el único interés es el de la junta de accionistas, controlada en muchos casos por los mismos que controlan los bancos o las empresas de distribución de alimentos… pero ese tema lo esbozo para que el lector curioso investigue, me quiero centrar en la Ley aun no aprobada por las Cortes a las que el Gobierno ya la ha remitido, haciendo caso omiso de todas las abundantes y justificadas críticas recibidas, en especial las referidas al concepto eufemístico de “peaje de respaldo”, un impuesto creado para defender el negocio de las empresas eléctricas a las que, presuntamente, se le debe el déficit tarifario, esas empresas que en su momento, fueron estatales, es decir, de todos los ciudadanos y a las que ahora debemos dinero.

El peaje de respaldo es un impuesto que literalmente desincentiva la instalación de sistemas fotovoltaicos destinados al autoconsumo y me remito a dos comparaciones afortunadas, una de un columnista norteamericano que titulaba una columna de opinión con la frase “España pone un impuesto al Sol”, puede parecer ridículo y lo es, pero es cierto como cierto es aquel otro de que solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, creo que fue de Albert Einstein. La otra comparación fue de un experto en renovables: “El peaje de respaldo es como si alguien tiene un huerto en su casa, planta tomates y para poder comerlos tiene que pagar más de lo que le costarían en el supermercado”… ¿Estamos tontos?

¿No quedamos en que generando energía para el autoconsumo reducimos la dependencia energética y la polución, no es fantástico aprovechar de forma eficiente los regalos de la Naturaleza para hacer más sencilla nuestra vida? ¿No?… Pues la respuesta es un condicional, si pero. Si pero siempre y cuando no se perjudique a empresas que necesitan beneficios a toda costa y pese a quien pese, no si nos hace más libres, no si podemos empezar a sacudirnos esa esclavitud que crece como la temperatura que coció a la rana lentamente. La ecología es solo una disculpa para poner tasas e impuestos, es una vía que se abandona en el momento en el que, como dice el Papa Francisco, el Dios dinero exige su mordida y sus altos sacerdotes cumplen sin rechistar. Dicen regular las instalaciones de autoconsumo de energía para potenciarlas, y pretenden que cualquier persona inteligente lo crea. No señor ministro Soria, usted no ha creado una ley para beneficio de los ciudadanos, usted, por razones que no cuenta, protege el beneficio de los lobbys energéticos en contra de la ciudadanía.

Ya suenan gritos que apuntan a la insumisión y para acallarlos, la ley obliga a dar de alta en un registro las instalaciones de auto consumo, en caso de no hacerlo, la sanción es el corte de suministro de la red eléctrica y multas de hasta 30 millones de euros… ¿De verdad les importa la ecología? ¿De verdad les importamos los ciudadanos? Obras son amores y las razones… pura propaganda.

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