La Caléndula (Núm. 5)

Nombre científico: Caléndula Arvensis
Otros nombres: Maravilla silvetre, Flamenquilla, Flor de muerto

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Es tal vez una de las plantas más apreciadas de la fitoterapia, sus capacidades medicinales, en las diferentes formas de administración son antiespasmódicas, antibacterianas, fungicidas, vasodilatadoras, cicatrizantes, desinfectante ocular y reguladora del ciclo menstrual.

La denominación científica de la caléndula es “Caléndula arvensis”, pero sus nombres comunes no son pocos en toda la cultura mediterránea: Caléndula, Maravilla silvestre, Flamenquilla o flor de muerto por el desagradable aroma que desprende, son algunas de ellas. Los romanos la llamaron “Solsequium” cuya traducción sería “que sigue al Sol” por su parecido al girasol en la época de floración, ya que las flores buscan la luz solar. Los campesinos las observaban para predecir el tiempo ya que la flor se cierra cuando el Sol se oculta. El nombre de caléndula tiene su origen en el latín y significa “pequeño calendario”.

Es una planta vivaz, a veces utilizada para ornamentación por su color y la bondad de sus flores, crece en todas las regiones mediterráneas y no alcanza normalmente una altura mayor de 30 centímetros, pero que también se utiliza asociada a ciertos cultivos ya que su desagradable olor ahuyenta ciertas especies de insectos perjudiciales para la horticultura. Suele crecer en terrenos baldíos y preferentemente en suelos calcáreos.
Probablemente las propiedades más conocidas y valoradas están relacionadas con su poder cicatrizante y por ello es tan valorada.

En la Edad Media son muchos los escritos que valoran las bondades de la caléndula, a la que se le atribuyeron muchas más propiedades de las que ahora la ciencia acepta por sus principios activos. En sus escritos sobre farmacopea, Hildegard de Bingen, la abadesa, personaje poco conocido hoy pero de gran influencia en aquel tiempo y, probablemente una de las mentes más preclaras en una época en la que la mujer apenas era valorada, recomendaba infusiones de caléndula para afecciones hepáticas e intestinales.

Uno de los productos más utilizados es el aceite de Caléndula, utilizado de forma tópica para mejorar la cicatrización, disminuir los efectos de las picaduras de insectos, quemaduras del sol, sabañones y la mayoría de afecciones de la piel. Se obtiene según las viejas recetas decimonónicas, depositando un puñado de flores en el fondo de un frasco de cristal de un litro, cubriéndolas hasta completar el contenido del frasco con aceite de oliva virgen. Se cierra el frasco herméticamente y se deja reposar durante cuarenta días en lugar donde reciba luz solar, según algunos, preferiblemente la luz de la tarde. Pero para la cicatrización, la mejor preparación es la que se obtiene con dos cucharadas del zumo de las hojas, mezcladas con mantequilla hasta obtener una crema.Las infusiones se preparan con una sola flor por taza de agua y es un buen depurativo, diurético y laxante, tal y como escribía la abadesa Hildegarda de Bingen.

Los principios activos de esta planta son la calendulina, flavonoides, esteres colesterinicos, caretonoides, aceite esencial con ácidos salicílicos, oleanóicos y taninos.

Más información con fotos y vídeos en:

http://www.elhogarnatural.com/Fitoterapia.htm

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